Lágrimas claras
María Luisa Deles / ESCRITORA Se llamaba Erasto y le decían el Gato. Zozobraba por no recular y sorbía los restos de la leche tibia donde antes de eso, triste y azul, había sopeado sus conchas rellenas de crema pastelera relamiéndose los bigotes. Catorce años había sido feliz, […]












