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Tai Chi contra el estrés y la ansiedad: cuando respirar y moverse se convierten en una forma de autocuidado

En medio de las exigencias cotidianas, las preocupaciones y el ritmo acelerado de vida, encontrar espacios para recuperar la tranquilidad se ha convertido en una necesidad. El Tai Chi ofrece una alternativa que combina movimiento corporal, respiración y concentración para favorecer la relajación y el equilibrio emocional.

Durante una entrevista con Yolanda Godínez para Revista Más Sana, el ingeniero Juan de Dios Flores, coach de vida e instructor de Tai Chi y Chi Kung, explicó que esta disciplina puede convertirse en una herramienta de autocuidado al ayudar a las personas a conectar con su cuerpo y prestar atención al momento presente. El especialista destacó que uno de los aspectos más importantes del Tai Chi es la respiración.

A diferencia de otras actividades físicas que pueden concentrarse en la intensidad del ejercicio, esta práctica busca integrar cada movimiento con una inhalación o exhalación suave y profunda. La intención es que la persona aprenda a respirar de manera consciente, sin forzar su capacidad pulmonar ni intentar reproducir ritmos que no corresponden a sus propias condiciones físicas.

Flores explicó que esta combinación de respiración y movimiento favorece la concentración y permite disminuir la tensión acumulada. Además, puede ayudar a regular las respuestas emocionales relacionadas con el enojo, la angustia y el estrés. Otro elemento fundamental es la atención plena. Durante la práctica, los movimientos deben realizarse de manera continua y coordinada, lo que exige permanecer concentrado en lo que sucede en el cuerpo.

Para el instructor, este principio tiene una relación directa con la vida cotidiana: muchas veces las personas permanecen atrapadas en preocupaciones relacionadas con el pasado o en escenarios imaginarios sobre el futuro, dejando de disfrutar el único momento que realmente pueden experimentar: el presente. Por ello, considera que el Tai Chi puede funcionar como una meditación en movimiento, en la que la respiración y la atención corporal ayudan a desarrollar una mayor conciencia de uno mismo.

El entrevistado también subrayó que los beneficios no dependen únicamente de asistir a una clase, sino de incorporar la práctica de manera constante. Como ejemplo, compartió la experiencia de una alumna que, después de varios meses de entrenamiento, comenzó a practicar por su cuenta una o dos veces adicionales durante la semana.

De acuerdo con el testimonio que compartió, la alumna le comentó que se sentía más ligera y percibía la vida de una manera diferente.

La recomendación del especialista es comenzar poco a poco, respetar el ritmo individual y comprender que el autocuidado no necesariamente requiere actividades complejas: en ocasiones, dedicar unos minutos a respirar y moverse conscientemente puede convertirse en el primer paso para recuperar el equilibrio.

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