La disciplina milenaria que también beneficia a los jóvenes Durante mucho tiempo, el Tai Chi ha sido asociado principalmente con las personas adultas mayores, debido a sus movimientos pausados y a su presencia habitual en parques y espacios públicos de China. Sin embargo, esta percepción deja fuera una de sus características más importantes: es una disciplina que puede practicarse a diferentes edades.
El ingeniero Juan de Dios Flores, coach de vida e instructor de Tai Chi y Chi Kung, abordó este tema durante una entrevista con Yolanda Godínez para Revista Más Sana, donde explicó que esta práctica no está limitada a quienes buscan mejorar su movilidad o atender las necesidades físicas propias del envejecimiento.
De acuerdo con el instructor, en sus clases ha recibido tanto a personas jóvenes de entre 20 y 25 años como a adultos de alrededor de 40 y 45 años. Todos pueden encontrar beneficios en una actividad que combina coordinación, flexibilidad, equilibrio y respiración consciente. Aunque los movimientos son suaves, esto no significa que carezcan de exigencia.
El Tai Chi requiere control corporal, concentración, disciplina y una ejecución precisa de cada postura. Flores explicó que las sesiones comienzan con ejercicios de calentamiento, estiramientos y movilidad articular. Posteriormente, se trabaja con movimientos que permiten fortalecer las articulaciones, recuperar elasticidad y mejorar la estabilidad. Uno de los principios técnicos que destacó es la postura de las rodillas: al flexionarlas, es importante evitar que rebasen la punta de los pies.
También señaló que los ejercicios deben realizarse sin movimientos bruscos ni dolor. En el caso de las personas que tienen antecedentes de lesiones, cirugías o alguna condición física, el instructor considera importante conocer previamente sus circunstancias para determinar si pueden realizar los movimientos sin comprometer su movilidad.
Además de los beneficios físicos, el Tai Chi puede representar una alternativa para quienes buscan manejar el estrés, mejorar su concentración y desarrollar una mayor conciencia emocional. El especialista reconoció que uno de los principales obstáculos para avanzar en esta disciplina es la falta de constancia.
Muchas personas comienzan una actividad con entusiasmo, pero abandonan después de las primeras sesiones. Por ello, recordó que el progreso no se mide mediante cinturones, rangos o reconocimientos, sino a través de la práctica y el perfeccionamiento personal.
Su invitación es dejar atrás la idea de que el Tai Chi es exclusivo de las personas mayores y descubrir una actividad que puede incorporarse a distintas etapas de la vida.
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