En muchas disciplinas, el avance suele medirse mediante niveles, reconocimientos, cinturones o certificaciones. En el Tai Chi, sin embargo, el progreso tiene una lógica diferente: se construye a partir de la constancia, la disciplina y el perfeccionamiento individual.
Así lo explicó el ingeniero Juan de Dios Flores, coach de vida, mentor holístico e instructor de Tai Chi y Chi Kung, durante una entrevista con Yolanda Godínez para Revista Más Sana.
El especialista recordó que comenzó a practicar esta disciplina hace aproximadamente cuatro décadas y que, durante su formación, tuvo maestros que le transmitieron conocimientos tanto técnicos como filosóficos. Uno de los aspectos que más le llamó la atención fue precisamente la ausencia de rangos tradicionales.
En el Tai Chi no se avanza mediante cinturones de distintos colores, sino a través de la evolución personal y el dominio progresivo de los movimientos.
Para ilustrarlo, compartió una anécdota de sus primeros años de aprendizaje. En aquella época observaba a un practicante mayor que realizaba los ejercicios con una facilidad extraordinaria. Al preguntarle a su maestro cuánto tiempo llevaba entrenando, descubrió que tenía alrededor de 20 años de práctica. La experiencia le permitió comprender que la habilidad no aparece de manera inmediata, sino que es resultado del entrenamiento continuo.
Flores considera que este principio puede trasladarse a prácticamente cualquier ámbito de la vida. Las personas suelen buscar cambios importantes, pero con frecuencia abandonan sus objetivos cuando no observan resultados inmediatos. En el Tai Chi, el aprendizaje exige paciencia.
Los movimientos deben realizarse con suavidad, precisión y coordinación, mientras que la respiración acompaña cada ejercicio. También destacó la importancia de elegir adecuadamente a los maestros, pues considera que la enseñanza no consiste únicamente en transmitir movimientos, sino también en compartir conocimientos, experiencias y congruencia entre lo que se dice y lo que se practica.
Desde su perspectiva, una buena formación implica reconocer el valor de quienes compartieron sus conocimientos y honrar sus enseñanzas mediante la práctica y la transmisión responsable.
El mensaje central es que no existen atajos para desarrollar una habilidad: la disciplina, la preparación y la constancia son elementos fundamentales para alcanzar cualquier objetivo. Más allá de una técnica corporal, el Tai Chi representa una oportunidad para aprender a respetar los propios procesos, reconocer los avances personales y comprender que el verdadero progreso no siempre necesita un reconocimiento externo.
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