La terapia hormonal para la menopausia continúa rodeada de dudas y temores. Mientras algunas mujeres consideran que es indispensable para atravesar esta etapa, otras la rechazan por miedo al cáncer o a las complicaciones. La realidad, explicó la ginecóloga Cecilia López Marthen, es más compleja: no todas las pacientes la necesitan y sus beneficios y riesgos deben evaluarse de manera individual.
La terapia hormonal puede utilizarse para aliviar determinados síntomas de la menopausia y la perimenopausia, particularmente los bochornos y los sudores nocturnos. También puede ayudar con la resequedad vaginal y, en determinados casos, contribuir a prevenir la pérdida ósea.
La especialista explicó que existen diferentes esquemas. Cuando una mujer conserva el útero, el tratamiento sistémico con estrógeno generalmente debe acompañarse de un progestágeno para proteger el endometrio. En mujeres que ya no tienen útero, en determinadas circunstancias puede utilizarse estrógeno sin progestágeno.
Además, existen presentaciones sistémicas como tabletas, parches, geles y aerosoles, así como tratamientos locales para síntomas vaginales. Cuando el problema se limita principalmente a la resequedad vaginal, pueden considerarse opciones locales, dependiendo de las características y antecedentes de cada paciente.
Pero la terapia hormonal no está indicada para todas las mujeres. Entre las situaciones en las que suele estar contraindicada se encuentran antecedentes de determinados cánceres, accidentes cerebrovasculares, infartos, coágulos sanguíneos o enfermedad hepática, por lo que es indispensable una valoración médica antes de comenzar.
La doctora también destacó que existen alternativas no hormonales. Dependiendo de los síntomas, pueden utilizarse medicamentos específicos y medidas como hidratantes y lubricantes vaginales. Algunas terapias no hormonales también pueden ayudar a controlar los bochornos.
Uno de los principales cambios respecto de décadas anteriores es que la terapia hormonal ya no debe abordarse desde posiciones absolutas. Ni todas las mujeres tienen que recibirla ni todas deben evitarla por miedo.
Además, la terapia hormonal no debe utilizarse únicamente para prevenir enfermedades del corazón. Los riesgos cardiovasculares dependen de la edad, los antecedentes y la vía de administración, entre otros factores.
López Marthen enfatizó que el objetivo debe ser encontrar el tratamiento adecuado para cada paciente y revisar periódicamente si continúa siendo necesario. La decisión debe tomarse entre la mujer y su médico, después de analizar síntomas, antecedentes, factores de riesgo y preferencias personales.
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