La transición hacia la menopausia puede modificar los ciclos menstruales, pero no todos los cambios deben considerarse normales. Sangrados excesivamente abundantes, alteraciones importantes después de la menopausia y otros síntomas requieren valoración médica para descartar problemas de salud.
La ginecóloga Cecilia López Marthen explicó que durante la perimenopausia los niveles de estrógeno y progesterona pueden fluctuar, ocasionando que los periodos sean más cortos, más largos, más abundantes, más ligeros o incluso que algunos meses no aparezcan.
Sin embargo, un sangrado particularmente abundante o que dure más días de lo habitual debe ser revisado. De acuerdo con especialistas de salud reproductiva, los cambios anormales pueden estar relacionados con diferentes condiciones, entre ellas pólipos, alteraciones del endometrio, hiperplasia o, en algunos casos, cáncer endometrial.
La especialista también llamó la atención sobre síntomas cardiovasculares. Palpitaciones, falta de aire o una disminución marcada de la tolerancia al esfuerzo no deben atribuirse automáticamente a la menopausia, pues pueden requerir una valoración médica para descartar enfermedades cardiovasculares.
Otro aspecto importante es la salud ósea. La reducción de estrógenos durante la menopausia contribuye a la pérdida de densidad mineral ósea y, con ello, al incremento del riesgo de osteoporosis y fracturas.
Una fractura ocasionada por un golpe menor o incluso durante una actividad cotidiana puede ser una señal de alerta. En esos casos, el médico puede determinar si es necesario realizar estudios para conocer el estado de los huesos y establecer medidas preventivas o tratamiento.
La menopausia también puede afectar el aparato genitourinario. La disminución de estrógenos puede provocar que los tejidos vaginales sean más delgados, secos y menos elásticos, además de favorecer algunos síntomas urinarios y aumentar la frecuencia de infecciones urinarias en determinadas mujeres.
Por ello, la recomendación no es esperar a que las molestias sean incapacitantes. Una valoración médica permite diferenciar los cambios propios de la transición menopáusica de aquellos que necesitan estudios adicionales.
La menopausia es una etapa natural, pero eso no significa que cualquier síntoma deba normalizarse. Identificar oportunamente las señales de alarma puede evitar complicaciones y permitir que cada mujer reciba el tratamiento que realmente necesita.
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