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Del panteón al bosque: nuevas formas de recordar a quienes ya no están

Durante generaciones, los espacios funerarios han estado asociados con cementerios, mausoleos, iglesias y nichos. Pero nuevas propuestas buscan transformar la relación que las familias mantienen con la memoria de quienes han fallecido, incorporando elementos como árboles, agua y espacios naturales.

Ese es el concepto que desde hace 15 años desarrolla Bosque Eterno, en Puebla, de acuerdo con Daniel Cohen, director del proyecto.

En entrevista para Revista Más Sana, Cohen explicó que el proyecto nació con la intención de romper con algunos de los paradigmas tradicionales alrededor de los espacios memoriales y ofrecer distintas alternativas de despedida.

“Cada familia es diferente y cada familia tiene distintas necesidades”, explicó.

Por ello, Bosque Eterno contempla tanto servicios tradicionales como opciones vinculadas directamente con la naturaleza.

Un lugar para preservar la memoria

Entre las alternativas se encuentran nichos rodeados de árboles y áreas naturales, así como espacios para la inhumación directamente en el suelo del bosque.

También existen opciones para las familias que deciden conservar las cenizas de un ser querido mediante su integración al agua o a la tierra.

Uno de los espacios mencionados por Cohen es el llamado Estanque de Paz, destinado a recibir cenizas como parte de un proceso simbólico de trascendencia a través del agua.

Otra posibilidad es plantar un árbol, como un encino o un fresno característicos de los bosques de Puebla, utilizando las cenizas como parte de esta experiencia memorial.

La intención es que el árbol continúe creciendo con el paso de los años y se convierta en un elemento permanente de conexión entre la familia y el recuerdo de la persona fallecida.

El duelo más allá de un lugar físico

La propuesta parte de una idea: el recuerdo no necesariamente tiene que permanecer asociado exclusivamente a una lápida o a un espacio cerrado.

Árboles, agua, luz, sonidos y otros elementos naturales pueden formar parte de la experiencia de quienes visitan el lugar.

Cohen considera que la naturaleza permite generar un entorno diferente para las familias que acuden a recordar a sus seres queridos.

El objetivo, explicó, es que el espacio no se limite al momento inmediato de la despedida, sino que pueda convertirse posteriormente en un lugar al que las familias regresen para recordar, reunirse o conmemorar fechas importantes.

Un espacio también para las mascotas

El concepto se ha extendido además a los animales de compañía.

Bosque Eterno cuenta con una opción destinada a mascotas, ante el creciente reconocimiento de perros y gatos como integrantes de muchas familias.

La pérdida de un animal de compañía puede generar un proceso de duelo significativo. Una revisión sistemática publicada en BMC Veterinary Research encontró que las personas pueden experimentar sentimientos de duelo, pérdida y culpa tras la muerte de una mascota, además de identificar la importancia de contar con redes de apoyo durante ese proceso.

En este contexto, los espacios destinados a preservar su memoria buscan ofrecer a las familias una alternativa para despedirse y mantener un vínculo simbólico con el animal.

Así, el concepto de bosque memorial plantea una pregunta distinta sobre la despedida: no solamente dónde permanece una persona después de morir, sino cómo quienes la amaron pueden seguir conectados con su recuerdo.

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