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Hablar de la muerte también es un acto de amor: la importancia de prever la despedida

Hablar sobre la muerte suele generar incomodidad, miedo o incluso la sensación de que hacerlo puede atraer aquello que nadie quiere enfrentar. Sin embargo, anticipar decisiones relacionadas con la despedida puede convertirse en una forma de cuidar a quienes permanecerán después de una pérdida.

Daniel Cohen, director de Bosque Eterno y con 15 años de experiencia en el sector memorial, consideró que el primer paso para romper con los tabúes alrededor de la muerte es sencillo, aunque no siempre fácil: hablarlo en familia.

“Lo más importante y el primer paso es platicarlo”, señaló durante una entrevista para Revista Más Sana, al explicar que conversar sobre las preferencias personales permite que los familiares conozcan de antemano qué desea su ser querido.

Para Cohen, la previsión no significa vivir pensando en la muerte, sino tomar decisiones cuando existe tranquilidad y claridad. Lo comparó con otros mecanismos de protección que las personas adquieren para enfrentar situaciones que esperan no utilizar, como un seguro para automóvil.

La diferencia, explicó, es que en una despedida las decisiones suelen llegar acompañadas de una fuerte carga emocional. Tristeza, enojo, culpa e incertidumbre pueden dificultar que una familia determine qué hacer en un momento en el que, además, quizá desconoce los deseos de la persona fallecida.

“Lo más difícil no es el dinero. Lo más difícil son las decisiones en el momento difícil”, afirmó.

Decidir con anticipación

La previsión puede incluir conversaciones sobre el tipo de despedida que se desea, el lugar donde se quiere preservar la memoria y otros aspectos que una familia deberá resolver eventualmente.

Cohen sostuvo que tomar esas decisiones con anticipación también permite hacerlo sin prisas y con mayor información, además de que puede facilitar que los integrantes de una familia lleguen a acuerdos.

Desde su experiencia, las diferencias son evidentes entre familias que nunca hablaron del tema y aquellas que previamente conocían los deseos de su ser querido.

En el primer caso, explicó, los familiares pueden encontrarse de pronto ante numerosas preguntas: qué quería la persona, cómo deseaba ser despedida o qué decisiones habría tomado. En el segundo, el proceso puede centrarse más en acompañarse y honrar su memoria.

Hablar no significa llamar a la muerte

Uno de los principales obstáculos para abordar la previsión es la creencia de que hablar sobre la muerte puede provocar que ocurra.

Para Cohen, se trata de un tabú que debe replantearse. Hablar del tema no modifica el momento de la muerte, pero sí puede modificar la manera en que una familia enfrenta las decisiones cuando llega una pérdida.

La conversación puede comenzar con preguntas sencillas: ¿cómo te gustaría ser despedido?, ¿qué elementos son importantes para ti?, ¿qué quisieras que tu familia supiera llegado ese momento?

Más que convertir la muerte en el centro de la vida cotidiana, se trata de abrir un espacio para hablar de ella cuando todavía existe tiempo para escuchar y decidir.

“Las decisiones fueron tomadas con cabeza fría”, destacó Cohen.

Una conversación pendiente

La previsión familiar no elimina el dolor de una pérdida. Tampoco sustituye el proceso de duelo. Su objetivo es diferente: evitar que las decisiones importantes tengan que tomarse por primera vez en medio de una crisis.

Para quienes todavía sienten temor de abordar el tema, comenzar por una conversación puede ser suficiente.

Porque hablar de la muerte no necesariamente significa hablar del final. También puede significar hablar de los deseos, de la familia y de la manera en que queremos que nuestra historia sea recordada.

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