Caminar entre árboles, respirar aire natural, escuchar los sonidos del entorno y prestar atención a lo que ocurre alrededor puede convertirse en algo más que un paseo.
En Japón existe una práctica conocida como Shinrin Yoku, traducida habitualmente como “baño de bosque”, que propone una inmersión consciente en entornos naturales.

Daniel Cohen, director de Bosque Eterno, explicó durante una entrevista para Revista Más Sana que este tipo de experiencia forma parte de las actividades que el espacio ofrece más allá de los procesos relacionados con la despedida y el duelo.
“Te ayuda a regular emociones”, señaló Cohen, quien invitó a conocer este tipo de experiencias como una alternativa para reconectar con la naturaleza y con uno mismo.
¿Qué es un baño de bosque?
El Shinrin Yoku consiste en pasar tiempo en un entorno forestal utilizando los sentidos para prestar atención al ambiente. No se trata necesariamente de hacer ejercicio intenso ni de alcanzar una meta física.
La práctica surgió en Japón y posteriormente comenzó a ser estudiada desde distintas disciplinas relacionadas con la salud y el bienestar.
Una revisión de investigaciones publicada en Environmental Health and Preventive Medicine encontró indicios de efectos positivos de las experiencias de baño de bosque sobre distintos indicadores físicos y psicológicos, aunque también señaló la necesidad de mejorar la calidad metodológica de las investigaciones.

Otra revisión de revisiones, publicada en 2022, concluyó que la evidencia disponible respalda el uso del Shinrin Yoku como una práctica complementaria para promover el bienestar psicofísico, pero advirtió que todavía se requiere más evidencia para establecer indicaciones clínicas específicas.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2026 encontró asociaciones a corto plazo entre el baño de bosque y reducciones en frecuencia cardiaca, tensión-ansiedad y algunos indicadores de estado de ánimo; sin embargo, los autores calificaron como muy baja la certeza general de la evidencia debido a problemas como riesgo de sesgo, inconsistencia e imprecisión. Por ello, plantean el Shinrin Yoku como una práctica complementaria de promoción de la salud y no como un tratamiento médico.
Una pausa frente al ritmo cotidiano
Más allá de sus posibles efectos fisiológicos, la práctica propone algo sencillo: detenerse.
En una vida marcada por pantallas, tráfico, ruido y jornadas aceleradas, permanecer durante un periodo en contacto consciente con un entorno natural puede convertirse en una oportunidad para bajar el ritmo y prestar atención a sensaciones que normalmente pasan desapercibidas.

Esta experiencia también forma parte de las actividades que Bosque Eterno busca desarrollar para personas que no necesariamente están atravesando un duelo.
La propuesta es que el bosque pueda funcionar como un espacio de reflexión, descanso y conexión personal.
Naturaleza y salud emocional
La relación entre naturaleza y bienestar ha sido estudiada durante años, pero los especialistas advierten que no debe confundirse una experiencia de bienestar con un tratamiento médico.
El baño de bosque puede formar parte de una estrategia de autocuidado y promoción del bienestar, pero no sustituye atención psicológica, psiquiátrica o médica cuando una persona la necesita.
En ese sentido, quizá una de las principales aportaciones del Shinrin Yoku sea recordar algo que parece sencillo y que, en medio de la rutina, suele olvidarse: también necesitamos espacios para detenernos, respirar y reconectar con nuestro entorno.
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