Una despedida no tiene por qué reducirse a una ceremonia convencional. Para algunas familias, fotografías, canciones, aromas y recuerdos personales pueden convertirse en elementos importantes para construir un homenaje que refleje la vida de quien falleció.
Esta es la idea detrás de una nueva sala de despedida multisensorial desarrollada por Bosque Eterno en Puebla, explicó su director, Daniel Cohen, durante una entrevista para Revista Más Sana.
El espacio, ubicado en Plaza Bosques de Zavaleta, busca atender las necesidades de diferentes personas que participan en una despedida: desde la familia cercana hasta quienes acuden para acompañarla.
Honrar la vida y no solamente la pérdida
Cohen explicó que el concepto parte de una premisa: una despedida debe centrarse también en la historia de la persona, en aquello que vivió y en el legado que dejó.
“Honrar la vida, no la pérdida”, resumió al explicar el propósito del espacio.
La sala permite incorporar fotografías y frases relacionadas con la persona fallecida, además de música seleccionada por la familia.
Los aromas también forman parte de la experiencia. De acuerdo con Cohen, las familias pueden elegir entre distintas opciones para encontrar aquella que les resulte significativa.
La intención es generar un ambiente personalizado que permita a quienes participan sentirse parte del homenaje.
La experiencia de quienes acompañan
Uno de los aspectos que busca atender este concepto es el papel de quienes acuden a acompañar a una familia.
La muerte de una persona cercana también puede generar un impacto emocional en amigos, compañeros de trabajo y otros familiares. Estar presente durante una despedida puede ser una experiencia difícil incluso cuando no se trata del círculo más cercano.
Por ello, Cohen señaló que el diseño del espacio contempla diferentes áreas de intimidad para que los asistentes puedan sentirse cómodos y participar de la manera que consideren adecuada.
La idea es que la despedida no sea solamente un acto protocolario, sino una experiencia en la que las personas puedan expresar afecto, compartir recuerdos y acompañarse.
La memoria también continúa después
El espacio no está pensado exclusivamente para el momento inmediato de una muerte.
De acuerdo con Cohen, también puede utilizarse para homenajes de cenizas, aniversarios y otras actividades relacionadas con la memoria de los seres queridos.
Esto plantea una transformación en la manera de entender los rituales de duelo: la despedida no necesariamente termina con el funeral.
Recordar una fecha especial, escuchar nuevamente una canción, observar fotografías o reunirse con otros familiares puede convertirse en una forma de mantener presente el legado de una persona.
En este sentido, personalizar una despedida no significa evitar el dolor de una pérdida. Significa encontrar formas propias de expresar ese dolor, reconocer la historia compartida y construir recuerdos que puedan acompañar a la familia durante el proceso de duelo.
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