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Sobrepasando la línea de los límites

Por Gabriela Aguilar Murillo

El pasado mes de Noviembre se conmemoraron 2 fechas muy importantes a nivel Internacional:

  • 19 de noviembre: Día Internacional Para la Prevención del Abuso Sexual Infantil
  • 25 de noviembre: Día Internacional para la erradicación de la violencia contra las mujeres.

¿Qué tienen en común estas dos fechas? Son el recordatorio de una situación de violencia que se está viviendo de una manera alarmante y al rechazo a este fenómeno que tanto daño está causando a nuestra sociedad; manifestar que la violencia debe ser erradicada y no verla o aceptarla como un comportamiento normal.

Aunque, si bien es cierto que, la violencia siempre ha existido, también ha crecido de una manera realmente preocupante y no debemos ni aceptarlo ni acostumbrarnos. La violencia definitivamente no es correcta, en ninguna situación, en ninguna de sus manifestaciones y hacia ninguna persona o ser vivo.

La dinámica en las familias ha cambiado en comparación con generaciones pasadas; la mujer ha tenido que salir de casa a trabajar al igual que el esposo, los hijos casi siempre solos, tratando de cumplir con sus tareas escolares, cada miembro de la familia sometidos a grandes presiones de activismo, horarios, retos que cumplir, economía etc.

A esto y por causa de la pandemia, ha aumentado el estrés; por un lado los hijos se quedan en casa llevando sus actividades escolares, los padres muchas veces obligados a quedarse en casa por el cierre de negocios y empresas, estresados por la situación económica ya sea por despidos o por la reducción de salarios, enfermedades, miedo al contagio del virus, hacinamiento en espacios reducidos dentro del hogar, falta de herramientas y equipo para la conexión a las redes de internet, etc., es a lo que hoy se enfrenta la sociedad.

¿Qué genera esto? más presiones y tensión en el hogar, se rebasan los límites a la tolerancia, a la paciencia, al respeto, lo que contribuye a que el equilibrio y la armonía en la familia se deterioren drásticamente, situaciones que a veces generan estados de ansiedad, frustración, enojo, depresión, lo que desata emociones sin control que fácilmente detonan en episodios de violencia. Mamás estresadas generan estrés y ansiedad en sus hogares.

La pregunta que, sobre todo muchas madres de familia, se hacen es: ¿Cómo saber cuándo se está rompiendo la armonía y se está cayendo en situaciones de violencia?

Seguramente has visto el “violentómetro” utilizado por mujeres para saber en qué nivel de violencia se encuentran por parte de sus parejas y evitar que ésta crezca así como dejar de normalizarla. En esta ocasión decidí hacer lo mismo pero creando el violentódromo para madres y padres de familia, y que no sean los hijos quienes lo detecten sino los mismos padres, con el fin de evitar la violencia dentro de casa.

Estamos hablando de hijos que van de los 0 hasta los 10-11 años de edad. Establecer disciplina y límites es bueno, tus hijos lo necesitan, pero ¿de qué manera lo estás haciendo? ¿haz cruzado el límite del respeto? evalúate:

Etapa 1

Si estás llevando a cabo estas conductas, ¡ten cuidado, estás empezando a cruzar el límite! Mejor toma un tiempo fuera y respira:

  • Hacer bromas o señalamientos hirientes a sus errores, discapacidades o rasgos físicos.
  • Gritarles constantemente.
  • Culparlos.
  • Descalificarlos.
  • Ridiculizarlos y humillarlos en público.
  • Ponerles apodos ofensivos

Etapa 2

Si reaccionas ante un enojo con alguna de estas conductas ¡pide ayuda!, no normalices la violencia:

  • Amenazarlos o negarse a brindarles elementos básicos para su desarrollo (alimento, atención, protección, etc.)
  • Jugar con acciones como pellizcos, golpecitos en la cabeza, empujones sabiendo que los haces sentir mal.
  • Castigos como encerrarlos o aislarlos
  • Cachetearlos
  • Infringirles golpes ya sea con tus manos o con cualquier otro objeto.

Recuerda que la violencia no inicia con un golpe, ten cuidado con las palabras que salen de tu boca, muchas veces lo que les digas puede herirlos más que un golpe; los daños físicos pueden desaparecer con el tiempo pero las palabras hirientes quedan grabadas de por vida. Ninguna es mejor que la otra, ambos tipos de violencia lastiman, hieren y dejan huellas de por vida.
Cuida y ama a tu familia.

Si necesitas ayuda en Ya Basta podemos ayudarte:
Facebook: Ya Basta Puebla
Gaby Aguilar Murillo
Correo: puebla@yabastaonline.com

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