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Agradecer, perdonar, pedir perdón… y soltar

Agradece lo que haya que agradecer y perdona lo que haya que perdonar, porque el perdón no libera al otro… ¡te libera a ti!

Cristina Guiza / TANATÓLOGA – VALLE DE LOS ÁNGELES

Se habla mucho acerca del perdón, pero cuando alguien te ha lastimado profundamente, llevar a la acción esa palabra parece casi imposible, y más aún cuando esa persona ha fallecido. Hay una mezcla de sentimientos que son difíciles de acomodar, pues cada uno corresponde a un recuerdo, una herida, palabras dichas, acciones u omisiones que en su momento causaron dolor.

¿Qué puedes agradecer a una persona que dejó en ti resentimientos? Viendo la experiencia en retrospectiva, tal vez puedas encontrar algunas respuestas que puedan ayudarte.

  1. Las experiencias dolorosas son aprendizajes. La fortaleza y el valor que tienes como persona te han ayudado a sobrevivir en casos extremos, además de que te han enseñado lo que no quieres y no necesitas en tu vida.
  2. Las personas lastimadas tienden a lastimar a otras personas. Esto no es una regla, pero sí se da con mucha frecuencia; sin embargo, también hay personas que han tomado dichas situaciones o relaciones conflictivas como un parteaguas, sensibilizándose más con otras personas y dándole un sentido positivo a su vida.

Agradece lo que haya que agradecer y perdona lo que haya que perdonar, porque el perdón no libera a la otra persona, te libera a ti. No es un regalo para el otro, es un regalo para ti. Parece raro, pero una persona que no perdona es como quien se toma el veneno esperando que el otro se muera… ¿mereces eso?

También tienes que perdonarte a ti mismo, porque en toda historia hay dos partes y —aunque no hayas hecho nada malo y seas víctima de las circunstancias– siempre habrá algo por lo que necesites mirarte con amor y sin juicio para abrazarte y perdonarte.

Por último, deberás soltar, pues no tiene ningún sentido acumular resentimientos que acabarán por carcomer tu corazón y afectar tu salud física, emocional y mental. Para llegar a ello será necesario un proceso, tan corto o largo como tú decidas.

Recuerda: la libertad y la responsabilidad de tus decisiones es solo tuya. Te invito a que tomes una decisión de amor para ti y —en consecuencia– para las personas que te rodean.

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