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Lo que hace daño a las mujeres: Ladamira

De nuestro linaje heredamos muchos de nuestros talentos, pero también recibimos las enfermedades del cuerpo, sufrimientos emocionales y hasta la pobreza y la soledad; de ahí la importancia de limpiar el karma de nuestro linaje para sanarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos.

Érika Rivero Almazán / EDITORA DE MÁS SANA

 

En una de las entrevistas realizadas este mes en #MasSanaLive recibimos a Ladamira, sacerdotisa y sanadora proveniente de Siberia, Rusia, fundadora de la asociación internacional Campo de Amor y dedicada desde hace 30 años a impartir talleres, seminarios, retiros y asesoría humanista en todo el mundo. En su paso por México llegó a Puebla, para impartir en especial la instrucción sobre la limpieza del linaje, con el objetivo de descubrir todas aquellas tradiciones negativas que se han instalado en nuestros ancestros, mismas que —como si fueran larvas–, se alimentan de la energía y salud de nuestras familias, y principalmente de nuestra propia felicidad.

En caso de las mujeres en especial, son muchas las larvas del linaje:

  1. Violencia en sus relaciones: golpes de los maridos, menosprecio de los padres y maltrato de los hijos, lo que incluso se amplía a las áreas laborales y a la sociedad entera, sin importar país o tiempo en la historia.
  2. Soltería o soledad permanente. Estén casadas o tengan hijos, son mujeres olvidadas.
  3. Abandono, principalmente de la pareja.
  4. Incapacidad para tener hijos o formar una familia, un cuadro que se está volviendo una constante en mujeres que sí desean formar un hogar.
  5. Madres abnegadas y absorbentes, que son capaces de “asfixiar” a sus hijos con sus exigencias y constante manía de llamar la atención, al grado de producirse ellas mismas enfermedades que las convierten en una carga para sus hijos.

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¿Qué es el linaje y cómo purificarlo, Ladamira?

“En la antigüedad la gente decía: si no conoces la historia de siete generaciones atrás de tus ancestros, si no las honras y purificas el karma de tu linaje, eres un árbol sin raíces al que cualquier viento puede derrumbar; por ejemplo, que los padres, los hijos y los nietos padezcan las mismas enfermedades, todas psicosomáticas. Nos preguntamos por qué se producen tragedias tan dolorosas, como niños que nacen con males incurables, y esto se debe a la repercusión de situaciones no arregladas en su familia. La buena noticia es que se pueden purificar estos sufrimientos, porque todo comienza por la cabeza, por la naturaleza de nuestros pensamientos.

Pero no sólo el karma del linaje se manifiesta en la enfermedad, sino también en la pobreza y la soledad. Por fortuna, todo esto es curable. Yo misma lo viví: los médicos me dieron tres meses de vida a causa de una leucemia. Estuve a punto de creerles, pero encontré a mi maestro espiritual: él me enseñó a curar mi karma. Por eso, 30 años después, estoy contando mi historia en completa salud, lo que ahora se repite con mis alumnos, que regresan maravillados con la noticia de su sanación.

El cuerpo se puede transformar, la enfermedad puede convertirse en salud. Creerlo es el primer paso. El segundo es detectar cuál es el karma de mi familia, qué situaciones dolorosas se repiten, y tener la convicción de romper esa cadena. Se necesita valor, querer ver, trabajar en nuestros miedos y aprender a perdonar. No es fácil para la mayoría, que prefiere vivir en la inconsciencia”.

¿Qué necesita una mujer para ser feliz?

“Es la pregunta más importante. La misión principal de todos, pero principalmente de las mujeres, es ser felices, bellas y sanas. Es el regalo de Dios para nosotras. Por eso una mujer sonriente, feliz, con el corazón abierto, sensible, dispuesta a ayudarse a sí misma y a los demás, que se arregla y procura su propia belleza y salud durante toda su vida, sin importar su edad, lo puede lograr todo. Es vital que encuentre su fuerza femenina (bondad, paciencia, amor, alegría, empatía, solidaridad, ternura, belleza, dulzura) y la desarrolle al máximo. La mujer empieza a enfermarse y a ser infeliz cuando se estresa y quiere competir en los hombres; empieza a masculinizarse y a enfermarse, de la matriz y en los senos, principalmente. Están enojadas la mayor parte del tiempo, su belleza se empieza a ir y sufren de soledad.

Una mujer puede ser una gran empresaria, líder en su profesión o con mucho dinero, siempre y cuando utilice la fuente de su poder femenino. De lo contrario, empieza a buscar su felicidad en los lugares equivocados: en el nuevo par de zapatos, en el celular más moderno, en el puesto más alto de su empresa o en el nuevo ‘amor de su vida’ (aunque sea el número 21). Esa es una felicidad que no dura”.

Para una felicidad duradera

El conocimiento ancestral dice que se necesitan cuatro condiciones:

  • Encuentra el conocimiento.
  • Encuentra a la persona (sabio, líder) que tenga ese conocimiento y que te inspire.
  • Encuentra al grupo de personas (a tu propia familia del corazón) que te pueda apoyar.
  • Todos los días haz pequeños esfuerzos que pongan en práctica estos conocimientos.

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