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En qué consiste la verdadera belleza

Cuando mejor me alimento, mejor me veo. Cuando mejor me veo, mejor me siento. Cuando mejor me siento, más feliz soy.

LULÚ FARRERA / directora de Salud Integral Inteligente

La expresión imagen corporal se ha manejado desde hace muchos años, definiéndose como: “el concepto que informa la manera en que uno se percibe, imagina, siente y actúa respecto a su propio cuerpo”. Y como los medios de comunicación llevan décadas ejerciendo un gran impacto en la mente de la gente, le han inoculado a la sociedad valores relacionados con el físico y la imagen corporal. Pero… ¿qué tan reales y acertados son estos valores?

Los cambios que han ido sufriendo los cuerpos de las mujeres y los hombres a través de generaciones se han dado en función de la moda, pues a lo largo de la historia el ideal de belleza ha sido moldeado por el contexto social. Y como los medios de comunicación y la propia gente son muy exigentes con el físico, se crea una constante insatisfacción personal, según hace constar un estudio de la Universidad de Iowa. Y como a la mayoría le resulta difícil y hasta imposible alcanzar ese ideal, muchos de plano tiran la toalla y se entregan a los muchos placeres de esta sociedad consumista. El resultado de lo anterior es un creciente número de niños y adultos con sobrepeso y una buena parte de ellos ya de plano obesos.Woman Beauty Face, Young Fashion Model Makeup, Skin Care Portrai

La noción de imagen corporal, pues, ha sido modificada y enfocada de distinta manera a lo largo del tiempo, sobre todo en lo referente a la concepción de un ideal del cuerpo femenino, pues son ellas las que más han tenido que padecer el brutal abismo que hay entre las medidas preconizadas por una moda demasiado idealista y la realidad de las mujeres de carne y hueso, comunes y corrientes. En el recuadro adjunto podemos ver los drásticos cambios que ha tenido este ideal, casi siempre inalcanzable:

  • Los hombres preferían a las mujeres con grandes senos y caderas anchas, atributos que se asociaban a la fertilidad, la abundancia y la capacidad de parir y criar hijos sanos y fuertes. Ideal: La Venus de Willedorf.
  • Renacimiento (siglos XV y XVI). Cuerpos redondeados, manos y pies finos, pechos pequeños y firmes, tez blanca y mejillas sonrosadas, labios rojos, cabello rubio y largo, frente despejada y ojos grandes y claros. Ideal: Alegoría de la Primavera y El nacimiento de Venus, de Boticelli; La Gioconda, de Leonardo da Vinci.
  • Barroco (siglos XVII y XVIII). Cuerpos “rellenitos”: caderas más anchas y cintura estrecha, brazos redondeados y carnosos, piel blanca y pechos más llamativos y resaltados por los corsés. Además, la figura femenina se embellece con las populares pelucas, los perfumes, los lunares postizos o pintados, los corsés de infarto, los encajes… Ideal: Las tres Gracias, de Rubens.
  • Época Victoriana (siglo XIX). Uso del corsé para estrechar al máximo la cintura y realzar el busto y las caderas. Este apretado accesorio dejaba sin aliento a muchas mujeres, provocándoles desmayos o incluso la muerte por la deformación del tórax, que acababa estrujando los órganos vitales. Ideal: Cualquier mujer con un corsé bien apretado… ¡que pudiera mantenerse viva!
  • Principios del siglo XX. El canon de belleza femenina lo imponen las caricaturas del dibujante Charles Gibson. La Gibson Girl es el ejemplo a seguir por las jovencitas de la época: sumisión y obediencia complementados con pechos altos, caderas anchas y nalgas prominentes. Ideal: La Gibson Girl.
  • Años 30 y 40. Es la década de la lencería, la mujer va cobrando protagonismo y se vuelve importante hacer de su belleza, tanto vestida como desnuda, algo impactante. Ideal: Elizabeth Taylor, Greta Garbo, Marlene Dietrich…
  • Años 50 y 60. La exuberancia femenina se apodera de las pantallas. Curvas marcadas, voluptuosidad, piernas infinitas, huesos bien forrados… y en el lado opuesto, cuerpos pequeños y delgados. Ideal: Marilyn Monroe, y en las antípodas, Audrey Hepburn.
  • Años 70 y 80. Los cuerpos se van adelgazando y estilizando, pero los pechos van cobrando cada vez más protagonismo y espacio. Las redondeces empiezan a ser despreciadas y las mujeres ansían lucir bellas en sus bikinis. Ideal: Ursula Andress, Bo Derek, Farrah Fawcett, Kim Basinger…
  • Años 90. Grandes pechos, cuerpos delgadísimos, labios y pómulos prominentes…

todo mediante cirugía estética. Las mujeres se estancan físicamente en los treinta y tantos, gracias a las operaciones que estiran la piel. Ideal: Pamela Anderson, Claudia Shiffer.

  • Nuevo milenio. Una nueva generación de modelos esqueléticas ha implantado un canon de “belleza” tan demencial como insano. Desfilan y posan auténticos esqueletos con pulso bajo el pellejo, que parecen sacados de un campo de concentración nazi. Ideal: Kate Moss, Angelina Jolie, Megan Fox…

Pareciera que la moda arrasa con cualquier teoría y el mensaje constante que estamos recibiendo, es que nunca estaremos lo suficientemente delgados. Esto es muy peligroso, ya que es un extremo que nos puede conducir a alteraciones en la conducta alimentaria, como la anorexia o la bulimia; sin embargo, situarse en el otro extremo y darle cabida al descuido y a la sobrealimentación puede traernos enfermedades como el sobrepeso y la obesidad.

Orchid flowers and stones

Por supuesto que existen múltiples factores que interfieren en la imagen corporal. Sin embargo, las distorsiones de la imagen y el peso propias de las sociedades desarrolladas cada vez están alcanzando a más personas, no importando si viven en países pobres o ricos.

El equilibrio entre lo que somos y lo que sentimos ser dará como resultado la imagen que proyectemos hacia los demás. Por eso no sólo es importante verse bien, sino también sentirse bien llevando un estilo de vida saludable, lo que es una tendencia cada vez más arraigada alrededor del mundo y que poco a poco se está convirtiendo en una verdadera necesidad. Pero no se trata de que caigamos en los extremos, promoviendo la vanidad, la frivolidad o el egoísmo, sino más bien de que nos interesemos por nuestro cuidado personal, lo que redundará en nuestro bienestar general y contribuirá a mejorar nuestras relaciones con los que nos rodean.

Recuerda que la salud es necesaria para vivir plenamente, y que la belleza sólo la complementa. Para disfrutar de todo aquello que nos ofrece la vida es vital tener buenos hábitos, llevar una dieta saludable de la mano de un profesional para obtener mejores resultados; querernos, valorarnos… ¡admirarnos!… hacer ejercicio de forma regular y nunca olvidar que, de la moda, lo que nos acomoda…

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