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¡Ay, dolor! Ya me volviste a dar…

¡Ay, dolor! Ya me volviste a dar…

Entender el dolor físico implica comprender el dolor emocional, aquello que nos aqueja de una forma constante y que por varias razones no logramos expresar, como vergüenza, temor, culpa o ansiedad.

Laura Gabriela Fabre / Psicóloga clínica

El dolor en nuestro cuerpo es similar a la alarma que suena en las mañanas para despertarnos. Todos huimos de la enfermedad y del dolor porque son desagradables y a nadie le gusta sentirse mal; sin embargo, son los únicos vehículos que tenemos para saber que algo dentro de nosotros no está funcionando de la manera adecuada.

El dolor físico surge cuando una parte del cuerpo manda una señal al cerebro y éste, de manera inmediata, nos alerta de lo que sucede: una quemadura, un golpe y en general cualquier dolor nos señala que algo no está funcionando como debe.

¿Cuál es el verdadero origen del dolor? Hoy sabemos que el estrés y los problemas emocionales son los que muchas veces hacen nacer esas molestias y dolores que se van Concept deuil tristesse et chagrinvolviendo crónicos. El problema es que la mayor parte de las veces atendemos el dolor físico sólo asistiendo con un médico, y casi nunca buscamos el origen real de ese dolor, la causa emocional que nos provocó ese daño.

Detrás de nuestros dolores existe una historia previa de emociones acumuladas y no expresadas de forma correcta, que son representadas por la maravillosa maquinaria de nuestro organismo. Un viejo dicho dice: todo lo que no se habla se representa, y eso es exactamente el dolor.

Entender el dolor físico es entender el dolor emocional, aquello que nos aqueja de una forma constante y que por varias razones no logramos expresar, como vergüenza, temor, culpa o ansiedad. Sin embargo, no debemos olvidar que somos humanos y que venimos al mundo a vivir una experiencia emocional; así, todo aquello que experimentamos nos hace sentir, sentir es vivir y la invitación es a no desaprovechar lo que el dolor nos está señalando para corregirlo.

Muchos de mis pacientes llegan a terapia con padecimientos muy focalizados que mejoran radicalmente con sólo concientizar lo que ese dolor les refería. Pero aclaro: no aconsejo dejar a los médicos, y ésto lo sustento en una explicación de la maestra Brigitte Champetier, que refería que cuando hemos sometido mucho tiempo al órgano enfermo a una emoción no resuelta, es indispensable que los galenos hagan su labor

También he tenido la maravillosa oportunidad de trabajar con varios doctores que mandan a cada vez más pacientes a procesos psicoterapéuticos, a través de los cuales se obtienen excelentes resultados.

En suma, el dolor se debe atender multifactorialmente entre el médico y el psicólogo, y también puede intervenir y ayudar la parte espiritual.

¡Vivir una vida más sana y sin dolor es la meta! ¡Tú decides!

La nueva medicina y el dolor

La llamada nueva medicina se ha dado a la tarea de investigar y asociar el dolor de una parte de nuestro cuerpo con la bioneuroemoción que lo provoca.

Por ejemplo, según la medicina de Hamer y Hellinger retomada por la maestra Brigitte Champetier:

  • Un dolor de estómago implica una contrariedad familiar que la persona no puede digerir.
  • Un problema de laringe se asocia con pánico o un susto muy fuerte.
  • El cáncer de mama, si es derecho, se asocia con la pareja; si es izquierdo, con los hijos.

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