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¿Cómo honrar la memoria de una mascota fallecida? El agradecimiento puede ayudar a transitar el duelo

La muerte de una mascota deja recuerdos que permanecen en la vida de quienes compartieron con ella momentos de compañía, cariño y lealtad. Sin embargo, después de su partida, muchas personas enfrentan dificultades para aceptar la ausencia y encontrar tranquilidad ante el dolor.

Frente a este proceso, una de las recomendaciones compartidas desde la perspectiva tanatológica es cambiar gradualmente el enfoque de la pérdida: pasar de concentrarse únicamente en el sufrimiento por la ausencia a reconocer y agradecer todo lo vivido junto al animal de compañía.

Durante una entrevista sobre el duelo por mascotas, la especialista en tanatología, Yolanda Godínez, explicó que los vínculos afectivos y espirituales pueden permanecer después de la muerte, por lo que considera importante cuidar el estado emocional de quienes continúan viviendo.

Desde la tanatología tibetana, explicó, se contempla la posibilidad de acompañar espiritualmente a los animales durante su tránsito posterior a la muerte, mediante determinadas lecturas y prácticas propias de esta tradición.

Yolanda Godínez señaló que, desde esta perspectiva, la conciencia no desaparece con el cuerpo físico y que el vínculo construido entre una persona y su mascota puede continuar teniendo un significado espiritual.

Por ello, invitó a las personas que atraviesan esta experiencia a procurar estar en paz, encontrar momentos de tranquilidad y cultivar el agradecimiento.

Esto no significa negar la tristeza, reprimir el llanto o fingir que la pérdida no duele. Se trata de reconocer las emociones y, poco a poco, permitir que los recuerdos también puedan convertirse en una fuente de consuelo.

Recordar los momentos compartidos, conservar fotografías, hablar de las experiencias vividas y reconocer lo que esa mascota aportó a nuestra vida pueden ser maneras de mantener presente su memoria.

La ausencia física no elimina la historia construida ni el cariño que existió. Aprender a despedirse también significa comprender que el amor puede permanecer en los recuerdos y en las huellas que dejó ese compañero de vida.

Porque honrar a una mascota que ha fallecido no consiste en olvidar su partida, sino en encontrar una manera de recordar su vida con amor, paz y agradecimiento.

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