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Perder a una mascota también es perder a un integrante de la familia: cómo afrontar el duelo

La muerte de una mascota puede provocar un dolor profundo que, en ocasiones, resulta difícil de explicar o compartir con otras personas. Para quienes han construido un vínculo afectivo con perros, gatos u otros animales de compañía, su ausencia representa mucho más que dejar de convivir con ellos: significa despedirse de un compañero de vida y de una presencia cotidiana. Así lo explica la tanatóloga y colaboradora de Revista Más Sana, Yolanda Godínez.

Aunque durante mucho tiempo el duelo por animales de compañía ha sido minimizado socialmente, cada vez existe mayor reconocimiento de que estas pérdidas pueden generar tristeza, angustia y sentimientos de vacío similares a los que se experimentan ante otras despedidas importantes.

Durante una conversación sobre este tema, la especialista en tanatología explicó que el vínculo entre una persona y su mascota puede entenderse desde distintas dimensiones: emocional, espiritual y afectiva. Desde su perspectiva, el amor construido durante la convivencia no desaparece con la muerte del animal.

Yolanda Godínez señaló que uno de los aspectos importantes para afrontar esta pérdida es reconocer el valor de la relación y permitirse vivir el proceso de duelo sin minimizar los sentimientos.

La convivencia con una mascota suele estar llena de rutinas, momentos de compañía y experiencias compartidas. Por ello, su ausencia puede hacerse presente en actividades tan sencillas como llegar a casa, preparar su alimento o encontrar vacío el espacio donde acostumbraba descansar.

Ante esta situación, es importante comprender que no existe una manera única de vivir el duelo ni un tiempo determinado para dejar de sentir tristeza.

La tanatología ofrece herramientas de acompañamiento para reconocer las emociones que surgen después de una pérdida y encontrar formas saludables de adaptarse a una nueva realidad.

Despedirse de una mascota no significa olvidar el cariño recibido. Por el contrario, también implica reconocer que el vínculo construido permanece en los recuerdos, las experiencias y el significado que tuvo en nuestra vida.

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