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Alimentación, naturaleza y risoterapia: los hábitos que pueden acompañar el bienestar emocional

Salir a caminar, disfrutar del sol, compartir una conversación divertida o mejorar la alimentación son acciones cotidianas que pueden formar parte de una rutina de autocuidado. Aunque no sustituyen la atención médica, estos hábitos pueden contribuir al bienestar general y complementar las estrategias para cuidar la salud emocional.

En una entrevista con Erika Rivero para Revista Más Sana, Adriana Morales habló sobre las prácticas que incorpora en su trabajo como terapeuta holística y compartió algunas recomendaciones relacionadas con la alimentación, la convivencia y el contacto con la naturaleza.

Entre las actividades que mencionó están pasar tiempo al aire libre, caminar sobre el pasto, escuchar chistes y practicar la risoterapia. También destacó la importancia de reconocer qué actividades resultan agradables para cada persona, pues no todas encuentran bienestar en las mismas experiencias.

En cuanto a la alimentación, Morales recomendó prestar atención a la calidad de los alimentos, incluir frutas, verduras y fuentes de grasas saludables, como algunos pescados, y moderar el consumo de azúcares y harinas refinadas. También mencionó el omega 3, el magnesio y otros suplementos, aunque su uso debe individualizarse de acuerdo con las necesidades de cada persona y la orientación de un profesional de la salud.

La especialista explicó que utiliza diferentes herramientas en su consulta, entre ellas herbolaria, homeopatía, Reiki, terapia floral y suplementos. Estas prácticas forman parte de su enfoque holístico; sin embargo, no todas cuentan con evidencia científica suficiente para tratar la depresión. Por ello, es importante distinguir las intervenciones de bienestar de los tratamientos cuya eficacia y seguridad han sido evaluadas.

En particular, la depresión no debe atribuirse automáticamente a una deficiencia nutricional o a la presencia de parásitos. La desparasitación debe responder a una indicación médica, y el uso de suplementos requiere precaución, ya que pueden producir efectos adversos o interactuar con medicamentos.

El autocuidado también implica conocer las propias necesidades y evitar la automedicación. Actividades como mantener horarios regulares de sueño, realizar ejercicio acorde con las capacidades personales, conservar vínculos sociales y buscar momentos de descanso pueden ayudar a construir una rutina más saludable.

Cuando existe tristeza persistente, pérdida de interés, cansancio intenso o dificultad para realizar las actividades habituales, es importante acudir con un profesional de la salud mental. La psicoterapia y, cuando está indicado, el tratamiento médico son opciones respaldadas para atender la depresión.

La conversación deja una idea central: cuidar el bienestar emocional requiere una mirada integral, pero también información confiable. Incorporar hábitos saludables puede ser un buen punto de partida, siempre que no se presenten como una cura ni retrasen la atención profesional que cada persona pueda necesitar.

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