Redacción Más Sana
Esperar una respuesta que nunca llega puede convertirse en un ciclo agotador. Se envía un mensaje, se revisa el teléfono y se buscan explicaciones para justificar el silencio. Mientras tanto, la incertidumbre ocupa cada vez más espacio.
Para Gaby Fabre, quien aborda el ghosting en el espacio Conversaciones con Mamá, existe un principio que puede ayudar a enfrentar esta experiencia: no comunicar también comunica.
La idea es reconocer que la falta persistente de respuesta puede ser una señal de desinterés o de que la otra persona no desea continuar el vínculo. Aunque esto no permite conocer con certeza sus motivos, sí ofrece información sobre su disposición actual para comunicarse.
Fabre recomienda dar una oportunidad para preguntar si todo está bien. Un mensaje breve y directo puede ser suficiente para expresar preocupación y abrir la posibilidad de una conversación.
Si no hay respuesta, insistir indefinidamente difícilmente resolverá la incertidumbre. En ese punto, establecer límites puede ayudar a recuperar la tranquilidad.
Esto implica dejar de perseguir explicaciones, evitar revisar constantemente las redes sociales de la otra persona y aceptar que no siempre se obtiene una despedida explícita.
Cerrar un ciclo no requiere que ambas personas participen al mismo tiempo. En ocasiones, significa tomar la decisión de no permanecer esperando a alguien que ya no está mostrando disposición para comunicarse.
El silencio de otra persona puede doler, pero no tiene por qué convertirse en el centro de la vida propia. Reconocerlo, establecer límites y continuar son pasos para recuperar el bienestar emocional.
Categorías:Sin categoría
















