Redacción Más Sana
Terminar una relación no obliga a nadie a permanecer donde ya no quiere estar. Sin embargo, la forma de comunicar esa decisión puede marcar una diferencia importante en la experiencia emocional de ambas personas.
El ghosting, práctica que consiste en cortar la comunicación de manera repentina y sin dar explicaciones, pone sobre la mesa la importancia de la responsabilidad afectiva en las relaciones.
En Conversaciones con Mamá, Gaby Fabre señala que desaparecer, bloquear a alguien o dejar de responder sin hablar de lo que ocurre representa una falta de responsabilidad afectiva.
La especialista subraya que cualquier persona puede decidir que ya no se siente bien en una relación. Lo importante es comunicarlo de forma honesta, en lugar de dejar a la otra persona en una situación de incertidumbre.
“Yo considero que tú y yo no vamos bien, que no me estoy sintiendo bien”, plantea Fabre como ejemplo de cómo expresar que un vínculo ha dejado de funcionar.
Una conversación de cierre no elimina necesariamente la tristeza ni garantiza que la otra persona esté de acuerdo. Sin embargo, permite expresar una decisión con claridad y evita que el silencio sustituya por completo al diálogo.
Este principio también implica reconocer que el ghosting no es exclusivo de un género. Tanto hombres como mujeres pueden recurrir a esta conducta, por lo que la responsabilidad de comunicarse con respeto corresponde a todas las personas.
Construir relaciones saludables no significa permanecer juntas a cualquier costo, sino reconocer los propios límites sin ignorar los sentimientos de los demás.
La responsabilidad afectiva no consiste en quedarse por obligación, sino en saber comunicar cuando ya no se quiere continuar.
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