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Inteligencia artificial en las aulas: el reto de aprender a utilizarla sin dejar de pensar

Para los estudiantes de carreras relacionadas con diseño, publicidad, comunicación, arte y otras disciplinas creativas, la inteligencia artificial representa una herramienta con posibilidades cada vez mayores. Pero también plantea una preocupación: ¿utilizarla facilita el aprendizaje o puede hacer que los jóvenes dejen de desarrollar sus propias ideas?

Daniel Mendoza, responsable creativo del Complejo Cultural Universitario de la BUAP, considera que el camino no está en rechazar la tecnología, sino en aprender a utilizarla de manera crítica.

En entrevista para Revista Más Sana, explicó que la inteligencia artificial debe ser entendida como una herramienta contemporánea que puede complementar el trabajo humano, pero no sustituir el proceso de pensamiento.

La importancia del criterio

Una herramienta de IA puede generar textos, imágenes, conceptos o propuestas en cuestión de segundos. Esa velocidad puede resultar atractiva para quienes estudian o trabajan en áreas creativas.

Sin embargo, recibir una respuesta no significa necesariamente comprenderla.

Mendoza destacó la importancia de conservar el criterio y la capacidad de análisis para evaluar aquello que produce una inteligencia artificial.

La tecnología puede establecer relaciones a partir de enormes cantidades de información, pero corresponde al usuario determinar qué información sirve, qué propuesta tiene sentido y cómo puede transformarse en una solución propia.

La IA no sustituye la experiencia

Durante la entrevista, Mendoza explicó que incluso al trabajar en un proyecto relacionado con Juan Gabriel, la inteligencia artificial podía proporcionar información sobre la trayectoria del artista, pero existía una parte del proceso que dependía necesariamente de la experiencia personal.

Sus recuerdos de las canciones que escuchaba desde niño, por ejemplo, forman parte de una memoria que una herramienta puede describir, pero no experimentar.

Esto resulta particularmente importante para los estudiantes de disciplinas creativas.

Aprender a utilizar una herramienta no debería significar dejar de investigar, observar, experimentar o construir referencias propias.

La formación continúa dependiendo de la capacidad de una persona para desarrollar criterio y utilizar los conocimientos adquiridos para resolver problemas.

Ética y pensamiento crítico

El uso educativo de la inteligencia artificial también plantea preguntas relacionadas con la ética: ¿cuándo una herramienta apoya un trabajo y cuándo sustituye el esfuerzo intelectual que debía realizar el estudiante?

De acuerdo con Mendoza, la propia BUAP ha impulsado espacios de capacitación relacionados con la IA, en los que se abordan tanto sus posibilidades como cuestiones éticas y la importancia de no sustituir el proceso de pensamiento.

Durante la entrevista también mencionó un curso programado para el 30 de octubre, denominado Pensar e investigar en la era de la inteligencia artificial, como parte de estas iniciativas de formación.

El reto educativo, entonces, no parece ser simplemente enseñar a utilizar la IA.

También implica enseñar cuándo utilizarla, cómo cuestionar sus resultados y qué decisiones deben seguir siendo responsabilidad de quien la utiliza.

Para las nuevas generaciones de creativos, aprender a trabajar con inteligencia artificial podría convertirse en una competencia importante. Pero desarrollar una voz propia, criterio y capacidad para generar ideas seguirá siendo parte fundamental de su formación.

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