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PH, clave de la salud: alcanilidad vs Covid

Por Lulú Farrera / Especialista en Psicología de la Alimentación y Directora de Salud Integral Inteligente (SII)

Quizá uno de los retos, deseos, sueños, objetivos que la gran mayoría de nosotros tiene en este nuevo año es ¡estar saludables! y “mantener a raya la enfermedad”, sobre todo al, tan ya mencionado, propagado e indeseable Covid.

La pesadilla del 2020 no ha terminado, la realidad es que, el panorama de este 2021, no es nada agradable. El túnel y el camino todavía están lejos y no se alcanza a ver claridad ni luz, aún con la generación y aplicación de la vacuna. Se siente un año largo, inesperado y diferente.

La oportunidad de sobrevivencia que tenemos cada uno de nosotros, mucho dependerá también, de nuestra responsabilidad, de nuestro auto cuidado, de nuestra actitud, de la información adecuada que llegue a nosotros y elijamos de manera inteligente escuchar, observar y aplicar. Estamos vueltos locos, sobre un tema y problema del que todo mundo habla, pareciendo saber y conocer todo, y a la vez no sabemos nada a ciencia cierta, porque también es un completo desconocido.

Sin embargo, la bioquímica de nuestro cuerpo es maravillosa, algo probado y que sucede día a día en su funcionamiento, y que desde mi punto de vista, si conociéramos un poco más, sin ser unos expertos en química o en fisiología, podríamos entender: hacer lo necesario para cuidarlo y mantenerlo en equilibrio y por lo tanto, en salud.

Probablemente, ha llegado a tus manos información que habla de las posibles curas de la enfermedad, como: comer guayabas, diversos tés, consumir un montón de aguacates, mandarina, plátano, mango, piña, naranja, limón, porque contienen un “PH muy alto”. Pero, ¿realmente entendemos esta parte? ¿sabemos qué es el PH? ¿Cuántos kilos de aguacate, o de cualquiera de estas frutas tendría que comer para curarme?

Pues bien, me gustaría compartir contigo, de la manera más sencilla, este proceso bioquímico, que es clave para nuestra salud:

Nuestro cuerpo, en su estado natural, es ligeramente alcalino. Y es en este estado donde el organismo funciona correctamente y está protegido frente a enfermedades. El PH (Potencial de hidrógeno) de nuestra sangre nunca varía (se sitúa entre 7,35 y 7,45), una pequeña variación del mismo nos provocaría la muerte.

Por ello, el cuerpo está en constante funcionamiento manteniendo este PH sin variación alguna; para ello, utiliza las sustancias necesarias presentes en nuestro organismo, lo cual puede provocar que nuestro cuerpo se acidifique.

El exceso de acidificación de nuestro organismo trae consigo numerosos síntomas, como por ejemplo cansancio, dolores musculares, dolores en los huesos, desmineralización de las uñas y el cabello, defensas bajas, etc., si pasa el tiempo y no se pone remedio a esta situación, se acabarán desarrollando enfermedades graves.

Cuando ingerimos demasiados alimentos ácidos, el cuerpo se ve obligado a utilizar reservas de minerales alcalinos para conseguir un equilibrio ácido-base y evitar así la acidosis metabólica, es decir que, nuestro organismo para neutralizar los alimentos ácidos que ingerimos utiliza minerales alcalinos de nuestros tejidos, huesos y dientes, como por ejemplo el Calcio; de forma que, cada vez que ingieras estos alimentos, tu cuerpo estará robando más y más reservas de calcio con lo que finalmente la persona podrá acabar desarrollando, por ejemplo, problemas de osteoporosis.

Además, consumir muchos alimentos acidificantes puede comprometer los niveles de ciertas sustancias químicas utilizadas por nuestro organismo para mantener ese equilibrio. Puede comprometer el funcionamiento de determinadas enzimas que necesitan un ambiente más alcalino, para funcionar correctamente. Para que los procesos vitales se cumplan, nuestro medio interno debe ser ligeramente alcalino.

Desequilibrio de PH

Las causas del desequilibrio de PH en nuestro cuerpo pueden ser muy diversas, empezando por la alimentación, por ello es tan importante llevar una alimentación que en su mayoría sean alcalinos; influyen también el estrés, la contaminación, el sedentarismo, etc.

Como hemos dicho nuestro cuerpo tiene la capacidad de autorregularse, pero determinadas circunstancias pueden desencadenar que al final éste se hiperacidifique y esto nos causará diversos trastornos, entre ellos, inflamaciones, depresión, problemas gastrointestinales, desmineralización, formación de cálculos, inmunodeficiencia, etc.

La dieta es fundamental en el proceso de alcalinización. Recuerdas “somos lo que comemos”. Cuanto más alimentos alcalinos consumamos más beneficios estaremos aportando a nuestro organismo; en realidad, nuestra dieta debería basarse un 80% alimentos alcalinos y un 20% de alimentos acidificantes (procurando siempre evitar los muy acidificantes).

La mejor forma de ayudar con el proceso de alcalinización, es consumir agua. Es importante hidratarse bien y beber la suficiente cantidad diariamente, pues con ella conseguiremos eliminar muchas toxinas que nos acidifican. Por otra parte debemos suprimir las bebidas carbonatadas, refrescos, jugos procesados, etc., ya que son muy acidificantes.

Alimentos acidificantes

Los alimentos acidificantes son los que causan el incremento de la acidez del cuerpo sin importar la medida de PH que tenga en su composición. Entre ellos están las proteínas, es decir las carnes son acidificantes, también el pescado, todos los alimentos derivados de animales tipo leche, huevos. Los cereales refinados, café, chocolate, azúcar, alcohol, vino, cacao, pan blanco.

Alimentos alcalinos

Son alimentos alcalinos aquellos ricos en nutrientes, frescos, naturales, ricos en vitaminas y minerales y con un alto contenido en clorofila y antioxidantes. Las verduras de hoja verde, vegetales, frutas con bajo contenido en azúcar, frutos secos, cereales integrales, semillas, etc.

Entre los alimentos más alcalinos encontramos: las espinacas, el brócoli, la acelga, apio, pimiento, pepino, aguacate, limón entre otros.

Recuerda que, el corona virus puede entrar por las membranas de la nariz, los ojos, los oídos; pero también, la salud puede entrar por la boca mediante los alimento que elegimos y comemos: “Que tu alimento sea tu medicina ¡No lo olvides!”

¿Quieres conocer más acerca de este tema? Te invitamos a ver la entrevista a nuestra especialista, en el Programa Revista Más Sana.

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