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El cine ya no es un coto masculino

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Cada vez son más las directoras que tienen la oportunidad de aportar su visión al séptimo arte, con propuestas que frecuentemente cuestionan los roles establecidos por la sociedad patriarcal.

Enrique Delfín / ANALISTA DE CINE

El arte es una de las actividades humanas tradicionalmente más machistas y el cine, a pesar de haber nacido a finales del muy progresista siglo XIX, también se ha caracterizado por relegar a las mujeres a un papel muy menor. Cierto, son incontables las empoderadas actrices que han ganado fama y fortuna, pero si hablamos del acto de la creación cinematográfica, han sido muy pocas las que han podido asumir el pleno control creativo de una película.

Afortunadamente, en las últimas décadas se ha vuelto usual la presencia de cada vez más mujeres en el banquillo del director, y muchas de las que han logrado esa oportunidad la han aprovechado para hacer de sus cintas auténticos manifiestos acerca del rol y el reconocimiento que las féminas deberían tener por sus innegables capacidades y talentos, equiparables a los de sus colegas varones. A continuación, algunos ejemplos destacados:

La bicicleta verde

(Haifaa Al-Mansour; Arabia Saudita, 2012)

La odisea de una pequeña para conseguir algo que en Occidente es una posesión común de muchas niñas: una bicicleta. Para lograrlo deberá enfrentarse a un sistema política y religiosamente machista, que ve en su deseo algo peligroso.

Danzón

(María Novaro; México, 1991)

Una mujer se atreve a romper su rol de madre trabajadora, por el que ha pagado el alto precio de olvidarse de sí misma, y se embarca en una aventura a través de la cual volverá a conectarse con su mundo sensual y emocional.

Memorias de Antonia

(Marleen Gorris; Países Bajos, 1995)

Antonia ha creado, para ella misma y sus descendientes, un espacio para vivir plenamente sin las limitantes impuestas por la sociedad patriarcal. No rechaza a los hombres: ellos son bienvenidos, siempre y cuando no intenten imponerse.

Un equipo muy especial

(Penny Marshall; Estados Unidos, 1992)

La Segunda Guerra Mundial ha dejado a la liga de béisbol sin jugadores, pero un grupo de mujeres asume el rol de estrellas de ese deporte. Al principio obtienen sólo burlas, pero su tenacidad las hace ganarse el respeto de todos.

El Piano

(Jane Campion; Nueva Zelanda, 1993)

Una mujer sometida por la sociedad puritana elige la mudez como forma de protesta, y desfoga su sensualidad y el deseo de expresarse a través de su piano, hasta que tiene la oportunidad de luchar por su libertad.

Destrucción

(Karyn Kusama; Estados Unidos, 2018)

Una mujer policía carga con pasado secreto que le dejó secuelas imborrables. Ante la oportunidad de redimirse, decide pasar por una odisea moral y existencial que requiere de toda su fuerza y sacrificio.

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