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Y ahora… ¿cómo vemos a los hombres?

La definición de masculinidad ha sufrido cambios dramáticos en la última década. Los hombres se enfrentan a nuevos imperativos: ser expresivos, ser esposos y amantes emocionales, ser amigos cálidos y afectivos, ser padres devotos e involucrados. Atrapado en el centro de estos cambios, este “nuevo hombre” a menudo está muy confundido. (Michael Kimmel)

LAURA GABRIELA FABRE ••• PSICOTERAPEUTA Y CONSTELADORA FAMILIAR

Kid and dad making dish for dessert

¿Qué está pasando con os hombres? Pues que parece que ya no son como antes, como decimos frecuentemente, y con eso de que las mujeres hemos incursionado en todo lo habido y por haber, da la impresión de que los varones han sido desplazados a una posición mucho menos preponderante de la que gozaban antiguamente.

Antes eran vistos como los jefes de la familia y los proveedores del hogar, pero ahora se han vuelto de alguna forma en personajes desdibujados; por ejemplo, a lo largo de la historia la mujer ha sido exaltada como una especie de padre-madre, pues muchas veces los hijos ni siquiera llegan a conocer a su progenitor porque los abandonó, o bien se separó de la madre y nunca volvió a cumplir con sus responsabilidades o lo hizo a medias, y ella resolvió negar su existencia. Y hasta que no se logre cortar esta cadena interminable de deshonra para los hombres, el núcleo familiar va a resentirlo en gran medida.

Father and newborn baby

También es cierto que, en el escenario laboral y económico, los hombres ahora tienen que luchar por un empleo contra muchísimas mujeres, lo que hace que su capacidad de aportar esté en picada y sin frenos. Y qué decir de los padres, familiares y sociedad en general que educan a los varones en la idea de que las mujeres son seres maquiavélicos que los quieren atrapar para quitarle su dinero. Y yo me pregunto… ¿cuál dinero? ¡A veces se trata del que pertenece a sus padres!

¡En fin! Mi intención no es meterme en cuestiones de género ni de educación ni de economía. Mi propósito es reflexionar sobre la maravillosa capacidad de los hombres de participar en la vida y en la realidad, pero desde una trinchera mucho más real que contemple todos los fenómenos sociales que afectan a la masculinidad de diferentes maneras.

  1. Los hombres son seres presentes. Es decir, su manera de demostrar las emociones es estar ahí donde se les necesite, tal vez sin palabras, pero siempre haciendo sentir su presencia.
  2. Los hombres se actualizan más rápido que las mujeres. Por lo tanto, tienen una extraordinaria capacidad de estar aquí y ahora, lo que resulta una ventaja para ellos, pero cuando las mujeres apreciamos esta cualidad entonces nos colocamos más rápido en la vida y sin tantos dramas.
  3. Los hombres demuestran su interés con el obsequio. Esta estrategia equilibra sus relaciones, por ejemplo la de pareja, en la que la mujer aporta el lado emocional, la maternidad y el hogar. Sin ánimo de ofender a nadie, esto no ha cambiado: aunque nosotras salgamos a trabajar y ganemos más dinero que ellos, aún es muy difícil que los varones se comprometan con las labores de la casa como lo hacemos nosotras. En terapia yo escucho a muchas mujeres quejándose de que dan la misma cantidad de dinero y hasta más, pero siguen trabajando igual en el hogar… ¡en fin! Este fenómeno va a continuar y a ver hasta dónde llegan sus consecuencias.

Handsome man with beard standing and thinking an idea

Lo cierto de todo lo anterior es que no hay nada más delicioso que gozar de un hombre con buen sentido del humor que tiene la capacidad para sacar a la mujer de sus ocasionales estados de depresión o angustia. Dejar a un hombre mostrarse con su virilidad y encanto natural es mucho más saludable que este intercambio de características polarizadas que se nos han endilgado a unos y otros. Ya sé que la frase: somos complementarios está muy trillada, y por eso me limito a afirmar que la vida siempre se da en un encuentro de contrarios, y justamente ahí la creatividad hace su parte y estalla la fuerza del aliento vital.

Los hombres son lo que son: maravillosos, fuertes, resolutivos, en movimiento, actualizados y —cuando han tenido la fortuna de ser educados por un padre y una madre en estado adulto– son unos caballeros atentos, serviciales y considerados. Sin embargo, intentar remover sus características innatas los desdibuja, los confunde y los atrasa. Crecer en responsabilidad es tan importante como lo ha sido para la mujer, desarrollar sus habilidades y talentos es imprescindible para que la sociedad camine hacia la vida, y ser honrados por una mujer los vuelve abundantes y generosos para la familia donde ellos viven. Los hombres a su parte y nosotros a la nuestra, nuestras características amoldadas a la creación de la vida y de personas más sanas. •••

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