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Cómo ser mujer, madre y trabajadora… y no morir en el intento

LAURA PERAITA ••• PERIÓDICO ABC (ESPAÑA)

 

Business mother pushing baby on the way to work

Las prisas y el estrés que supone ser mujer, madre, esposa, hija y trabajadora es un verdadero reto diario. La cuestión no es sólo que la sociedad exija cada vez más, es que las mujeres son cada vez más exigentes con ellas mismas, una situación que puede llevarlas al colapso y afectar su salud física y mental. Para no llegar a estos límites, María Sánchez-Arjona, presidenta de la Fundación Más Humano, recomienda que toda mujer e detenga un momento para reflexionar dónde está, qué es lo que quiere y si es feliz con su ritmo de vida actual. “Es importante que no se deje llevar por el paso del tiempo, sino que sea ella la que decida qué hace con él”, asegura.

Conversación pendiente

El término corresponsabilidad —que no supone repartir tareas, sino compartirlas en la pareja– es cada vez más conocido. “Sin embargo, a aquellas parejas que no compartan las responsabilidades de una vida en común les falta una conversación”, apunta. Es imprescindible aprender a renunciar a algo, “porque no se puede llegar a todo; hay que ser realistas con el tiempo y es mejor no intentar llegar a todo a costa de la salud, sino descartar aquello que sepamos que no es tan imprescindible”, agrega.

También propone buscar alternativas, es decir: “si después de un día laboral agotador hay que ir al supermercado y luego explicar la lección al niño, se puede optar por la compra online y, si la economía lo permite, contratar a un profesor particular para que la madre viva con menos estrés”.

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Plantear alternativas

Sánchez-Arjona invita a las mujeres a ser atrevidas como profesionales. “Antes de renunciar a un trabajo por el estrés que supone compatibilizarlo con su vida personal, debe plantear alternativas a sus superiores para conciliar mejor. No se trata de sumarse a las medidas que tenga la empresa, sino de proponer la que más se ajuste a las propias necesidades. Cada empleada tiene unas circunstancias diferentes”. Mercedes Cano, coach especializada en empoderamiento femenino e igualdad de género, señala la necesidad de desterrar la idea de que las mujeres pueden hacer varias cosas al mismo tiempo. “¡Es mentira! Un falso elogio que nos pasa factura en forma de estrés y cansancio crónico. Nuestro cerebro no es multitarea. Se sobrecarga y pierde concentración. Hay que focalizarse en lo que se esté haciendo y procurar no tener interrupciones. Sorprende ver cómo lo urgente puede esperar”.

Al final del día, Mercedes Cano recomienda felicitarse por las cosas que se han terminado y se han hecho bien. “Hay que nombrar al menos tres, aunque seguro que hay más. Eso hará que se ponga el foco en lo que sí se ha hecho y no en lo que ha quedado pendiente, que es en lo que nos fijamos. De esta forma se aumenta la motivación y se activa el sistema de recompensa del cerebro, que segregará dopamina, una de las hormonas de la felicidad”.

Hablarse con cariño y no juzgarse, es otra de las claves. “Si algo no ha salido bien, en lugar de regañarse, hay que decirse: estoy aprendiendo y cada día lo hago mejor. Hacemos siempre lo posible con las circunstancias y recursos con los que contamos”. Aunque en principio pueda parecer imposible, hay que sacar un rato cada día para una misma. Deporte, pasear, quedar con amigas o sentarte unos minutos en un lugar tranquilo y escuchar música. “Por breve que sea, dedícatelo. Tiene un gran efecto terapéutico”, concluye Mercedes Cano.

Las empresas deben acabar con el presentismo

Es importante que las empresas den carpetazo al presentismo, al calentar la silla. Hay que estar centrado en lo que se está haciendo en cada momento. De nada sirve estar en la oficina pensando en los deberes de los niños y las lavadoras, o en casa planeando la reunión con el jefe. Intenta estar todo el tiempo que puedas con tus hijos, y después de acostarlos, repasa los temas del trabajo.

“Las mujeres a veces somos nuestro peor enemigo”

Luisa Izquierdo, directora de recursos humanos en Microsoft, se siente madre, profesional y “Luisa” las 24 horas del día. Tiene dos hijos pequeños y su marido es el que se encarga de llevarlos al colegio para que ella pueda entrar antes al trabajo y salir a tiempo para ir a buscarl0s. Asume que no se puede llegar a todo lo que quisiera “porque las mujeres nos exigimos mucho. A veces somos nuestro propio enemigo. Antes me castigaba a mí misma cuando al acabar el día pensaba que había dejado cosas sin terminar, pero he aprendido a pensar en positivo, a relajarme y pensar que mañana lo podré finalizar. Es muy importante saber planificarse según sean de importantes las tareas de casa o el trabajo. También hay que atreverse a pedir ayuda a los demás sin complejos”. •••

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