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El costo del placer

El costo del placer

El placer está ahí, en las pequeñas cosas, en las simplezas de la cotidianidad, esperando por ti, a que te decidas a experimentarte en plenitud.

VIOLETA RAMÍREZ / Tarotista, tetha healer y terapista floral

El placer es inherente al ser humano desde el nacimiento. Es, sin duda, la mejor forma de experimentar la vida, ya que nos puede llevar desde lo sublime hasta lo perverso en muchos sentidos. La moral es la encargada de impedir que el placer nos corrompa, o por lo menos ese era su finalidad inicial, pero luego aprendimos a sentirnos culpables por sentir, buscar y obtener placer.

Son nuestras creencias arraigadas las que nos han dicho que “pagaremos muy caro” sentir placer. Peor aún: si estos mandatos se encuentran ligados a creencias de pobreza,

Woman Enjoys The Sunlight

tendremos como resultado la firme idea de que el placer sólo es para los ricos, los guapos, los afortunados, etc.

Pero el placer está ahí, en las pequeñas cosas, en las simplezas de la cotidianidad, esperando por ti, a que te decidas a experimentarte en plenitud. Sólo debes estar dispuesto a gozar y disfrutar todo lo que vives, las circunstancias y las personas que te rodean en el día a día.

La moral ligó al placer sólo con la sexualidad, para poderla satanizar, pero en realidad el gozo va mucho más más allá de un simple contacto carnal, y cada persona le da un sentido propio. Así, resignificar lo que nos causa placer nos ayuda a estructurarnos y redefinirnos como personas.

¿VIVES PLACENTERAMENTE?

  1. Cuándo piensas en la palabra placer… ¿qué imágenes llegan a tu mente? Esas imágenes aparecen porque tú decidiste que son para ti. ¡Obsérvalas muy bien, porque te darán mucha información sobre lo que piensas del goce!
  2. Ahora veamos a tu cuerpo. Piensa en la palabra placer y observa qué reacciones físicas tienes. La reacción lógica y saludable será experimentar un estado de relajación y comodidad.
  3. Revisa tus creencias. ¿Crees que el placer causa culpa, no es bueno, es sólo para los ricos, sale caro, etc.? ¿Qué se decía en tu familia sobre el placer? ¿O nunca se 06-1mencionaba?
  4. ¿Sientes culpa en vez de placer? Piensa qué tan culpable te sientes cuando sientes gozo, si disfrutas de las cosas o te la pasas en la queja, en el reproche o en el enojo y la frustración.
  5. ¿Qué tan limitado tienes el placer en tu vida? Para saberlo recuerda hace cuánto tiempo fuiste a tu restaurante favorito, o comiste lo que te gusta; cuándo fue la última vez que te compraste algo sólo para ti, cuántos permisos te das y de qué, etc.

Una vez que te hayas cuestionado todo lo anterior, evalúa si tienes un bloqueo a resolver o sólo requieres de darte permiso de vivir el placer. Recuerda que, si eres un adulto, tu vida es tu responsabilidad.

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