Sin categoría

Mi vida, mi madre

En el plano inconsciente, nuestra relación con nuestra madre biológica, sin importar si estuvo presente o no, es determinante para afrontar la vida; de ahí la importancia de darle un lugar en nuestra vida y mantener con ella una relación sana.

VIOLETA RAMÍREZ / Tarotista, tetha healer y terapista floral

Muchas disciplinas igualan a la madre con la vida. A continuación, algunos ejemplos del por qué esta relación de espejo:

  • Si tengo la creencia que mi madre no me ve, no me ama (como quiero o necesito), y también tendré la sensación de que la vida me queda a deber.
  • Si me condicionaron a actuar como mamá de mi mamá, probablemente la vida sea muy pesada o compleja para mí, porque estoy cargando a mi madre.
  • Si creo que tengo una excelente madre y nuestra relación es plena, se reducen las posibilidades de deprimirme o sufrir por los inconvenientes diarios.

La relación con nuestra madre una de las razones más importantes por las que asistimos a terapia; otra de ellas es la pareja, y cómo no, si según explica acertadamente la psicoterapeuta Gabriela Fabre, siempre le pedimos a nuestr@ compañer@ que se comporte como una madre idealizada, es decir, como una persona que nos dé todo lo que creemos merecer y que nuestra madre biológica no nos dio.

Mother.

La pregunta más recurrente en terapia es: ¿Cómo puedo mejorar la relación con mi madre, si ella no pone de su parte? La respuesta es que ella nunca va a cambiar, ni llevándola amarrada a terapia. Lo que tiene que cambiar es mi forma de relacionarme con ella… ¡esa es mi responsabilidad! No puedo controlar a mi madre, pero si puedo controlar la manera en la que me vinculo emocional, física, intelectual y económicamente con ella.

Aún si ella nunca estuvo presente en mi vida, es mi responsabilidad hacerla parte de mi vida, darle un lugar, renunciar al dolor que me causa lo que no me dio, desistir del enojo que me provoca su actuar y asumir que mi conducta también le enoja.

Koala bears climbing tree, in front of white background

Cómo empezar a sanar la relación con nuestra madre

  1. Deja de idealizar a mamá, renuncia a esperar que ella algún día te dé o se comporte como una mamá de comercial. Ella es todo amor, sí, pero también es educación y formación.
  2. Hazte consciente de todo a lo que mamá tuvo que renunciar para poderte dar vida: tiempo, desvelos, salud física, trabajo, dinero, pareja, etc.
  3. Empieza a verla como un humano único que, al igual que tú, tiene sueños, expectativas, personalidad propia, emociones, dolor y creencias, y no está obligada a cambiarlas para que tú estés bien… ¡nadie de los que te rodean está obligado a ello!
  4. También la respuesta es la abuela. Bert Hellinger, creador de las Constelaciones, explica que cuando la relación con la madre es compleja tenemos que voltear a ver a su mamá y a la relación que había entre ellas.
  5. Es tu decisión amar a mamá, sentir su amor, poner tu atención en lo que dejó de hacer o dar, o hizo o dio a medias, y centrarte o no en el reclamo.

Categorías:Sin categoría

Tagged as:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s