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Hambre y emociones en la relación maternal

Si utilizamos la comida como analgésico, premio o para paliativo para todas las inquietudes de la vida, dependeremos excesivamente de la alimentación.

LULÚ FARRERA / Directora de Salud Integral Inteligente

Seguramente has escuchado la frase La vida entra por la boca. Y sí, cuando un bebe nace, el aire provoca su primer llanto y anuncia la separación de la madre; entonces, para calmar su hambre, su necesidad afectiva, su boca buscará el pezón o el chupón del biberón, pidiendo (además de la comida) amor y algo más que no se puede satisfacer del todo.

Lo que transmita la madre cuando alimente a su hijo marcará la relación, buena o mala, de éste con la comida, pues todo aquello que nos alimenta a lo largo de nuestra vidaMother breastfeeding her little baby boy in  arms. depende en gran medida del interés, pensamientos y actitudes que nuestra madre tenga

 

no sólo en el sentido de saciar nuestra hambre física, sino también emocional.

La importancia de la madre en la formación de las emociones de su hijo la coloca en una posición muy especial para transmitirle una relación con la comida que no sea conflictiva. La gran mayoría de nosotras pensamos e interpretamos (porque así lo hemos aprendido) que todas las demandas de nuestros hijos, desde que nacen, tienen una relación directa con la comida. Por ejemplo: “llora porque tiene hambre”, “se está tranquilo con un chocolate”, “como sacó buenas calificaciones lo voy a llevar a comer hamburguesas”… y así podríamos enumerar un sinfín de acciones en las cuales utilizamos la comida como analgésico, premio o paliativo para las inquietudes de la vida, lo cual promueve una dependencia excesiva de la alimentación.

Así, la comida se convierte en un ansiolítico ante cualquier frustración, pero lo que se provoca en realidad es intolerancia a la frustración y la ilusión de que algo que

blue sky clouds,Blue sky with clouds.

pertenece al plano emocional puede calmarse con algo material. Es importante, pues, reconocer de forma consciente qué tipo de ansiedad o sentimiento nos lleva hacia la comida e identificar de qué estamos huyendo a través del acto de comer.

La relación entre el alimento y el afecto

Sigmund Freud decía que las dos necesidades básicas del ser humano son el hambre y el amor, y que la primera se satisface con el alimento, mientras que el segundo cumple nuestro deseo de ser alguien para otro.

La comida alimenta el cuerpo y las emociones o el amor alimentan el alma. Así, el alimento y el afecto están íntimamente ligados desde el principio de nuestra existencia. La comida es una necesidad biológica, y el amor es el deseo específico de sentirnos bien con  otro(s) y con nosotros mismos… ¡Podríamos decir que si aprendemos a comeraprenderemos a amarnos!

baby vegetable puree on wooden background top view

La comida cubre nuestra necesidad biológica, pero también se relaciona con los deseosvitales inscritos en nuestro mundo interno, en nuestra subjetividad. Necesitamos comer para no morir y deseamos comer para vivir. Cuerpo y mente, hambre y amor, se complementan y se acompañan mutuamente. Así, la primera relación que tenemos con el alimento y con los afectos la adquirimos por vía materna.

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