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Herbolaria de la abuela con ciencia moderna: Qué plantas medicinales mexicanas sí funcionan contra el estrés y los cólicos

La manzanilla, el toronjil y el jengibre forman parte de la tradición de los remedios caseros y también han despertado el interés de la investigación científica.

Redacción Más Sana

Una taza de té de manzanilla antes de dormir, una infusión de toronjil para tranquilizar los nervios o un preparado de jengibre para aliviar los cólicos. En muchos hogares mexicanos, estos remedios forman parte de una sabiduría transmitida de generación en generación.

En Puebla y otras regiones del país, la herbolaria continúa presente en mercados, cocinas y prácticas comunitarias de cuidado. Sin embargo, hoy la pregunta va más allá de la tradición: ¿qué beneficios tienen realmente estas plantas y cuáles cuentan con respaldo científico?

La respuesta es alentadora, pero requiere matices. Algunas especies contienen compuestos que podrían contribuir al bienestar y existen estudios clínicos que han encontrado resultados favorables. Eso no significa que todas funcionen igual, que sus efectos estén garantizados o que sean completamente inocuas.

Manzanilla: mucho más que una bebida para relajarse

La manzanilla (Matricaria chamomilla) es una de las plantas más conocidas de la herbolaria mexicana. Tradicionalmente se utiliza para molestias digestivas, favorecer la relajación y acompañar el descanso.

Su interés científico se relaciona con compuestos como la apigenina, un flavonoide que ha sido estudiado por sus posibles efectos sobre mecanismos relacionados con la ansiedad.

Una revisión sistemática de ensayos clínicos publicada en 2024 encontró resultados prometedores: nueve de los diez estudios incluidos reportaron efectos favorables de la manzanilla sobre síntomas de ansiedad. No obstante, los investigadores señalan que todavía es necesario comprender mejor sus mecanismos y establecer con mayor certeza su eficacia.

También se ha investigado su posible utilidad contra los cólicos menstruales. Una revisión de siete ensayos clínicos, con más de mil participantes, encontró resultados favorables para disminuir el dolor asociado con la dismenorrea primaria. Aun así, los resultados deben interpretarse con cautela por las diferencias entre los estudios y las preparaciones utilizadas.

Toronjil: una tradición mexicana para los nervios

En la herbolaria nacional, el toronjil ocupa un lugar especial. En México se conocen especies como el toronjil mexicano (Agastache mexicana), utilizado tradicionalmente para molestias relacionadas con los nervios, el miedo y el malestar emocional.

Una investigación etnobotánica sobre esta planta documentó su uso en comunidades para atender dolores nerviosos, menstruales y gastrointestinales, así como estados conocidos popularmente como “susto” o “espanto”. Estos registros muestran la importancia cultural de la especie, aunque documentar un uso tradicional no equivale a demostrar clínicamente que funciona para tratar la ansiedad.

También existe evidencia sobre otra planta conocida como toronjil o melisa (Melissa officinalis). Una revisión con metaanálisis de ensayos clínicos encontró mejoras en los síntomas de ansiedad y depresión en personas que utilizaron preparados de esta especie. Sin embargo, los resultados corresponden a productos y dosis específicos, por lo que no pueden trasladarse automáticamente a cualquier infusión casera.

La distinción es importante: aunque ambas plantas comparten nombres populares y usos relacionados con la relajación, no son la misma especie.

Jengibre: un aliado bajo investigación contra los cólicos

El jengibre (Zingiber officinale) es conocido en la cocina mexicana y también ha sido estudiado por sus posibles propiedades antiinflamatorias.

Su uso para aliviar los cólicos menstruales ha sido evaluado en diversos ensayos clínicos. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2026 reunió 47 estudios sobre tratamientos vegetales para la dismenorrea primaria. Sus resultados sugieren que algunas intervenciones herbales pueden disminuir el dolor frente al placebo; sin embargo, la certeza general de la evidencia fue baja o muy baja debido a diferencias importantes entre los estudios y posibles sesgos.

El jengibre figura entre las plantas investigadas, pero esto no significa que cualquier preparación casera tenga el mismo efecto que los productos utilizados en los ensayos.

Además, aunque se le atribuyen propiedades antiinflamatorias, no debe considerarse un sustituto automático de los tratamientos médicos para el dolor menstrual.

¿Y qué hay de los adaptógenos?

En los últimos años, el término adaptógenos se ha popularizado para describir ciertas sustancias de origen vegetal a las que se atribuye la capacidad de ayudar al organismo a responder al estrés.

Sin embargo, no todas las plantas relajantes son adaptógenos ni existe evidencia clínica suficiente para afirmar que las infusiones tradicionales equilibran por sí solas las hormonas o eliminan el estrés.

Es importante distinguir entre los estudios de laboratorio, que identifican compuestos con posibles actividades biológicas, y los ensayos clínicos, que permiten evaluar si esos efectos realmente se presentan en personas.

En otras palabras, que una planta contenga sustancias interesantes para la investigación no significa que beberla produzca automáticamente un beneficio terapéutico.

Herbolaria sí, pero con responsabilidad

Que un remedio sea natural no significa que esté libre de riesgos. Las plantas pueden provocar alergias, interactuar con medicamentos o resultar inadecuadas en determinadas condiciones de salud.

Por ejemplo, la manzanilla puede causar reacciones alérgicas, especialmente en personas sensibles a plantas de la familia de las margaritas. También existen posibles interacciones con anticoagulantes y sedantes. Por ello, quienes toman medicamentos o tienen alguna enfermedad deben consultar a un profesional de salud antes de utilizarla con fines medicinales.

Durante el embarazo y la lactancia también es importante evitar la automedicación con preparados herbales. Asimismo, las infusiones no deben administrarse a niñas y niños como tratamiento sin orientación profesional.

En el caso de los cólicos menstruales, el dolor intenso, incapacitante, repentino o acompañado de sangrado abundante requiere valoración médica. Puede estar relacionado con condiciones como endometriosis, miomas u otros problemas ginecológicos que no se resuelven con una taza de té.

Recuperar la sabiduría ancestral sin renunciar a la ciencia

México cuenta con una enorme diversidad de plantas medicinales y una tradición herbolaria que forma parte de su patrimonio cultural. Investigaciones universitarias sobre regiones como el Valle de Tehuacán-Cuicatlán, en Puebla, han estudiado la composición química y las actividades biológicas de especies utilizadas tradicionalmente por sus comunidades.

Este conocimiento representa una oportunidad para investigar, preservar y comprender mejor los recursos naturales del país. También recuerda la importancia de proteger las especies vegetales y evitar su comercialización o recolección indiscriminada.

La herbolaria de las abuelas no tiene por qué enfrentarse con la medicina moderna. Ambas pueden dialogar cuando se reconoce el valor cultural de la primera y se utilizan estudios científicos para identificar sus beneficios, limitaciones y riesgos.

La manzanilla, el toronjil y el jengibre ofrecen caminos interesantes para la investigación y el bienestar cotidiano, pero no son soluciones milagrosas. La clave está en informarse, utilizar productos correctamente identificados y no sustituir tratamientos médicos.

Porque rescatar la sabiduría ancestral también significa aprender a distinguir entre lo que la tradición ha conservado, lo que la ciencia comienza a comprobar y aquello que todavía necesita investigarse.

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