El fenómeno de los llamados “princesos” refleja nuevas dinámicas en las relaciones de pareja, donde algunos hombres buscan un trato más atento, delicado y emocionalmente cercano. Pero, de acuerdo con la terapeuta sistémica Gaby Fabre, esta tendencia también puede tener un lado menos favorable cuando las necesidades emocionales se convierten en exigencias o generan relaciones poco equilibradas.
Durante una conversación con Erika Rivero para Revista Más Sana, Fabre analizó el lado A y el lado B de este fenómeno social y destacó que uno de sus aspectos positivos es que los hombres tienen actualmente mayor apertura para expresar lo que sienten.
“Estoy triste”, “tengo miedo” o “tengo deseo” son expresiones que, de acuerdo con la especialista, hoy pueden verbalizarse con mayor libertad, dejando atrás modelos en los que a los hombres se les exigía ocultar sus emociones.
Sin embargo, la apertura emocional puede convertirse en un problema cuando existe fragilidad ante la crítica. Fabre señaló que algunas personas pueden interpretar cualquier límite o señalamiento de su pareja como una falta de amor, incluso cuando se trata de conductas que ya fueron señaladas previamente.
Otro punto es el doble estándar en las necesidades emocionales: las propias pueden considerarse legítimas, mientras que las peticiones de la pareja son percibidas como exigencias, incluso cuando se trata de acciones cotidianas dentro de una relación.
La terapeuta también identificó una baja tolerancia a la frustración, que puede manifestarse cuando las cosas no ocurren de la manera esperada y generar resentimiento.
Así, el debate sobre los “princesos” plantea una pregunta sobre las nuevas formas de relacionarse: ¿dónde termina la expresión emocional saludable y dónde comienzan las exigencias, los límites poco tolerados y los dobles estándares?
La conversación completa sobre el lado A y B de los “princesos” puede consultarse en Conversaciones con Mamá, de Revista Más Sana.
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