
La cultura no vive únicamente en museos, libros o edificios históricos. También está presente en las canciones que escuchamos, las celebraciones familiares, las experiencias que compartimos y las expresiones artísticas que forman parte de nuestra vida cotidiana.
Esa fue una de las reflexiones planteadas por Daniel Mendoza, responsable creativo del Complejo Cultural Universitario de la BUAP, durante una entrevista para Revista Más Sana.
Para Mendoza, la música constituye uno de los ejemplos más claros: una canción puede acompañar una fiesta, una ruptura amorosa, un recuerdo familiar o una etapa determinada de la vida.
Juan Gabriel representa, en ese sentido, un fenómeno cultural que continúa vigente.
La cultura como experiencia
El CCU prepara un homenaje sinfónico al llamado Divo de Juárez, a diez años de su fallecimiento.
El espectáculo reunirá a una orquesta sinfónica, coro, mariachi, ballet folklórico, voces solistas y recursos visuales para acercar la obra del compositor a nuevas generaciones.
La propuesta parte de una idea más amplia: las instituciones culturales no solamente presentan obras, también crean experiencias para que el público pueda relacionarse con ellas.
Y ahí aparece nuevamente la creatividad.
Tecnología y cultura
La inteligencia artificial comienza a modificar la manera en que se investigan, producen y comunican contenidos culturales.
Para Mendoza, esta tecnología puede convertirse en una herramienta útil para conocer referencias, investigar trayectorias y encontrar conexiones entre conceptos.
Pero su uso no elimina la necesidad de una interpretación humana.
Una herramienta puede proporcionar información sobre un artista. La persona que desarrolla un proyecto cultural debe decidir cómo convertir esa información en una experiencia significativa para el público.
El desafío para los nuevos creadores
La incorporación de IA también está cambiando el panorama para estudiantes y profesionales de disciplinas creativas.
Diseñadores, publicistas, comunicadores y artistas tienen acceso a herramientas capaces de producir en segundos materiales que anteriormente podían requerir horas de trabajo.
Esto abre oportunidades, pero también obliga a replantear qué significa ser creativo en una época en la que producir contenido es cada vez más sencillo.
La respuesta planteada por Mendoza pasa por conservar el pensamiento crítico, la experiencia y el criterio.
La tecnología puede ayudar a llegar más rápido a una idea, pero no necesariamente determina si esa idea es pertinente, original o capaz de conectar con otras personas.
Crear experiencias en la era de la IA
El debate sobre inteligencia artificial y creatividad no se limita entonces a preguntar si una máquina puede producir una imagen, una canción o un texto.
También obliga a reflexionar sobre el papel que tendrá la experiencia humana en una sociedad donde producir contenidos será cada vez más accesible.
En el ámbito cultural, la diferencia podría encontrarse precisamente en aquello que no puede reducirse a una instrucción: la memoria, el contexto, las emociones, las referencias personales y la capacidad de interpretar lo que una obra significa para una comunidad.
La tecnología seguirá transformando los procesos creativos.
Pero mientras existan personas que recuerden una canción, la relacionen con alguien que aman, la interpreten desde su propia historia y encuentren una nueva manera de compartirla, la creatividad seguirá siendo también una forma de experiencia humana.
Categorías:Sin categoría















