Diez años después de su muerte, la música de Juan Gabriel continúa formando parte de la memoria colectiva de millones de personas. Sus canciones aparecen en celebraciones, rupturas amorosas, reuniones familiares y momentos de nostalgia.
Para Daniel Mendoza, responsable creativo del Complejo Cultural Universitario de la BUAP, ese fenómeno también permite entender una de las diferencias entre la creatividad humana y la inteligencia artificial.
Durante una entrevista para Revista Más Sana, Mendoza explicó que una herramienta tecnológica puede reunir información sobre Juan Gabriel, pero existe una parte de su obra que no puede reproducir desde la experiencia humana.
Información no es experiencia
Una inteligencia artificial puede identificar las canciones de Juan Gabriel, conocer su trayectoria, analizar sus composiciones y establecer relaciones entre diferentes elementos de su obra.
Pero eso no significa que haya vivido aquello que dio origen a esas canciones.
Mendoza utilizó Amor eterno como ejemplo. La IA puede explicar quién compuso la canción o proporcionar información sobre su historia, pero no puede experimentar el vínculo emocional que una persona construyó con ella a partir de sus propias vivencias.
Esa diferencia resulta relevante cuando se habla de creatividad.
Crear no consiste únicamente en combinar información existente. También implica interpretar el mundo desde una historia personal.
El peso de la memoria
Para Mendoza, incluso la memoria familiar puede convertirse en un elemento creativo.
Las canciones de Juan Gabriel formaban parte de lo que escuchaba desde niño. Esos recuerdos se incorporaron a su manera de entender al artista y posteriormente influyeron en las decisiones creativas relacionadas con el homenaje que prepara el CCU.
La tecnología puede aportar datos sobre Juan Gabriel. La experiencia personal aporta significado.
Y es precisamente esa combinación la que permite construir una propuesta que busca conectar con el público.
Un legado que sigue transformándose
La trayectoria de Juan Gabriel también muestra que la creatividad puede trascender el momento en que una obra fue creada.
El artista no solamente interpretó canciones: también compuso para otros intérpretes y exploró distintos géneros musicales.
Su legado continúa presente en nuevas generaciones y en diferentes formatos de difusión.
Por ello, el homenaje sinfónico que prepara el CCU busca acercar su música desde una experiencia colectiva, con orquesta sinfónica, coro, mariachi, ballet folklórico, voces solistas y elementos visuales.
La propuesta no busca únicamente reproducir canciones, sino generar una nueva experiencia alrededor de una obra conocida.
¿Puede una IA crear algo parecido?
La pregunta permanece abierta, pero el ejemplo de Juan Gabriel permite observar una diferencia.
Una inteligencia artificial puede aprender patrones, relacionar conceptos y generar nuevas combinaciones a partir de información disponible.
Una persona, en cambio, también crea desde aquello que ha vivido.
El amor, la pérdida, la familia, los recuerdos y las experiencias personales pueden convertirse en materia prima de una obra.
Quizá por eso una canción puede ser técnicamente analizada por una máquina y, al mismo tiempo, significar algo completamente diferente para cada persona que la escucha.
La tecnología puede ayudarnos a encontrar información sobre una canción.
Pero lo que esa canción significa para nosotros sigue siendo una experiencia humana.
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