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Detección del virus del papiloma humano mediante colposcopía

Cualquier persona sexualmente activa que tenga contacto genital con alguien infectado por el virus del papiloma humano (VPH) puede contagiarse, y esta infección de transmisión sexual es la más frecuente a nivel mundial.

Edith Pérez Cortés / MÉDICO COLPOSCOPISTA – CENTRO DE ESPECIALIDADES PLAZA ANÁHUAC

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El virus del papiloma humano (VPH) puede infectar la piel (VPH cutáneo) y las mucosas (VPH de mucosas). Se han identificado más de 200 variantes, de las cuales 40 son capaces de infectar la mucosa genital y anal de ambos sexos.

Los VPH de mucosas se subdividen en: virus de alto riesgo u oncogénicos, por su capacidad de desarrollar lesiones precursoras de cáncer (lesiones premalignas) y cáncer (dentro de este grupo los tipos 16 y 18 son los responsables del 70% de los cánceres de cuello uterino), y virus de bajo riesgo, que no están relacionados con el cáncer, pero causan lesiones benignas, llamadas verrugas genitales o condilomas (los tipos 6 y 11 causan el 90% de ellas).

El VPH se transmite mediante el contacto de la piel o mucosas. La principal vía de contagio es la sexual (por penetración vaginal y/o anal, y menos frecuentemente por el contacto de piel de la zona genital y por el sexo oral). Cualquier persona sexualmente activa que tenga contacto genital (incluso sin penetración) con alguien infectado por el VPH puede contagiarse, y esta infección de transmisión sexual es la más frecuente a nivel mundial.

La mayor probabilidad de contagio se da en los primeros años de vida sexual, por lo que entre el 20 y 30% de mujeres jóvenes menores de 30 años son portadoras del VPH. El porcentaje de portadoras disminuye progresivamente con la edad, hasta situarse por debajo del 10% en mayores de 50 años.

Se estima que un 80% de las mujeres sexualmente activas contactan con al menos un tipo de VPH en algún momento de su vida, un porcentaje todavía mayor en el caso de los hombres; sin embargo, más del 80% de estas infecciones son transitorias y se resuelven en el transcurso de los dos años posteriores a la infección.

Tras la adquisición del VPH, este puede permanecer inactivo durante un tiempo prolongado, por lo que su detección puede evidenciarse hasta años después de la transmisión. Una vez que se detecta, no es posible determinar cuándo se adquirió la infección ni quién la transmitió.

Colposcopía

Consiste en explorar el cuello del útero mediante una lente de bajo aumento llamado colposcopio, que permite examinar el cuello del útero con mayor precisión. Tras aplicar un líquido, las lesiones premalignas del epitelio se hacen visibles, por lo que podemos observar su tamaño y localización exacta.

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