Sin categoría

Millennials a la mexicana

Resulta preocupante la apatía y el pesimismo en que vive la generación que más crisis de depresión y ansiedad padece. Seguramente muchos de ellos son maravillosos, aman a la naturaleza y están a favor de las causas sociales… ¡pero todo a través de su teléfono!

LAURA GABRIELA FABRE / PSICOTERAPEUTA Y CONSTELADORA FAMILIAR

Mexican athlete / fan celebrating on white background

Digitalizados… Con aplicaciones en sus smartphones para casi cualquier cosa que les haga la vida fácil… Sin tolerancia a la frustración… Educados no para competir, sino para recibir premios, regalos o buenas calificaciones aunque no hayan hecho ningún esfuerzo para merecerlos… Especialistas en redes sociales, pero con desconocimiento de cómo funcionan, porque aunque sean nativos digitales y manejen con soltura cualquier aparato electrónico, casi ninguno de ellos sabe cómo funcionan, pues nacieron para utilizarlos mas no para crearlos… Emocionalmente impedidos para conectar con las personas, porque son sumamente desconfiados ya que casi nunca jugaron con sus amigos en la calles, tienen millones de ellos por todo el mundo pero en realidad sus relaciones son poco significativas… Adictos a la dopamina que secreta su cerebro cuando causan impacto en sus redes sociales… Su popularidad y su autoestima están relacionada s con la cantidad de likes que reciben durante el día… Viven en la casa de sus padres a pesar de que muchos de ellos ya tienen entre 30 y 36 años… Sólo utilizan cosas de marca, aunque en realidad ellos no pagan los estados de cuenta de la tarjeta de crédito con la que hacen sus compras… Buscan o comienzan relaciones románticas a través de Twitter, Facebook, WhatsApp y otros portales de Internet en donde consiguen citas… ¡En fin! ¡Vaya que esta generación es diferente a cualquiera de sus precedentes!

Y si bien es cierto que parecen vivir una vida fácil, también es verdad que todo lo descrito anteriormente no está al alcance de todos estos chicos que tuvieron la desgracia o fortuna (según se mire) de madurar después del año 2000. Pero aunque muchos de nuestros chicos mexicanos no pueden entrar en esta categoría —para mi gusto sumamente elitista– es un hecho que casi todos ellos quisieran vivir así, sin ningún esfuerzo, sin hacer nada, convertidos en los tristemente famosos ninis quienes —además de heredar un país con serias crisis en todos los sentidos– están siendo educados sin fuerza y sin voluntad. ¡Es terrible constatar su falta de cultura! No saben ni escribir, y como el que no sabe escribir tampoco sabe pensar, estamos colaborando inconscientemente con los males de nuestro país, lastimeramente infectado por la corrupción y la impunidad gracias al poder que se alcanza por dedazos o compadrazgos, pero nunca por méritos o esfuerzos.

Los millennials no pueden resistir en un trabajo por más de tres meses y desde el principio quieren el puesto de jefes. No saben cómo empezar algo ni cómo lograrlo porque sus padres se encargaron de ir a amenazar a sus maestros con “demandarlos a la SEP” si no les ponían el diez a sus criaturas. Nadie los ha corregido con tal de no traumarlos y lo único que logramos es tener a muchos jóvenes con más deseos de suicidarse que de vivir. Yo ya tengo a algunos en mi consultorio y es toda una experiencia conectarlos con la carencia y con la necesidad… ¡Es maravilloso ver cómo, ante su deseo de no sucumbir a la muerte, empiezan a dormir en el suelo, a comer con la mano izquierda o a bañarse con agua fría, hasta volverse capaces de generar los medios que necesitan para sobrevivir sin sus padres! También será interesante ver cómo harán un esfuerzo extraordinario para que el mundo no se los coma, porque realmente llegará un momento en sus padres no los podrán dotar de las cosas que toda la vida les han dado a manos llenas y por las cuales jamás tuvieron que esforzarse.

Y nosotros los adultos, los que nos damos cuenta, los que ya les tenemos miedo, los que vivimos cumpliendo sus exigencias… ¿cuándo vamos a tomar consciencia de lo que estamos provocando en ellos? y aunque mi cultura de consteladora me dice que siempre debo abrirme a lo nuevo, también es cierto que no puedo dejar de ver la apatía y el pesimismo en que vive la generación que más crisis de depresión y ansiedad padece. Seguramente muchos de ellos son maravillosos, aman a la naturaleza y están a favor de las causas sociales, pero todo a través de su teléfono. ¡Aman a distancia, no quieren tener hijos y no han disfrutado de la satisfacción que da el deber cumplido más allá de las fuerzas! •••

Categorías:Sin categoría

Tagged as:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s