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¡EL ESTRÉS ENGORDA!

beautiful girl eating white bread on a white background in Studio

 

Lulú Farrera

¿Sabías que el estrés y el aumento de peso están íntimamente relacionados? Te diré por qué: el estrés es una reacción de nuestra mente y cuerpo cada vez que su supervivencia se ve amenazada, que nos pone en un estado de alarma generalizado que afecta a todo nuestro sistema hormonal y nervioso.

Ante un ataque de estrés el cuerpo produce en exceso la hormona cortisol (conocida como la hormona del estrés), para manejar cualquier emergencia que se detecte en el ambiente, preparando al cuerpo para huir o para pelear utilizando al máximo nuestros recursos físicos y mentales. Los cambios internos que registra nuestro organismo ante esta oleada de cortisol son: presión arterial alta (para reaccionar rápidamente) y altos niveles de azúcar en sangre (para que las células tengan disponible suficiente energía para combatir la amenaza); esto último sucede porque el cortisol provoca que el hígado libere a la sangre sus reservas de glucosa.

Estos cambios que sufre nuestro organismo a causa de nuestro estrés pasarían inadvertidos si realmente utilizáramos esa gran cantidad de hormonas y azúcar para luchar encarnizadamente en contra de alguien o huir a toda prisa, pero eso no siempre sucede, y el cuerpo guarda para otra ocasión esta glucosa no utilizada en forma de grasa, que termina depositándose en nuestra cintura, caderas y abdomen. Para colmo de males, como el hígado liberó sus reservas energéticas poco después sentimos antojos por alimentos ricos en carbohidratos, que son fuente de glucosa: pan, harina, chocolates, pastas, etc. Por lo tanto, el estrés provoca hambre… y nos hace engordar.

Las personas que viven en condiciones constantes de estrés laboral o familiar engordan con muchísima facilidad, porque sus niveles de cortisol tienden a ser excesivamente altos. Por eso una persona que se siente deprimida por un problema familiar o personal muchas veces termina desquitándose con el refrigerador.

Desgraciadamente los estados continuados de estrés acaban por volverse tan “normales” que los dejamos de concientizar. Muchos viven experimentando esta situación, conocida como estrés crónico. Para saber si lo padeces, observa la calidad de tu sueño (como el cortisol es una hormona de alarma no nos permite descansar bien), mide tu cintura (por el aumento de medidas sabrás cuánto estrés padeces) y analiza si se ha incrementado tu antojo por los dulces y las harinas.

¿Cómo manejar el estrés?

  1. Haz ejercicio moderado al menos 30 minutos al día (ayudarás a tu hígado a eliminar grandes cantidades de cortisol).
  2. No dejes pasar más de cuatro horas sin ingerir alimentos.
  3. Sé más ordenado en tu alimentación.
  4. Ten a la mano alimentos sanos (nueces, almendras, queso, yogur, gelatina sin azúcar y ensaladas), que bajarán tu ansiedad y te provocarán saciedad.
  5. Consulta a un especialista en nutrición.

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