
Durante la presentación, González Rosas compartió que el libro no fue concebido únicamente como literatura infantil, sino como una herramienta para acompañar procesos de duelo.
El psicólogo Javier Amezcua Aguilar participó en el evento, aportando una perspectiva emocional y terapéutica sobre la obra. Destacó que narrativas como esta permiten abrir conversaciones sobre la muerte y la ausencia desde un lugar de ternura y esperanza.
Publicado por sellos como Shikoba Ediciones y Alcorce Ediciones, el libro ha sido presentado en distintos espacios culturales, entre ellos Lattice Librería, y ha generado eco en medios locales por su mensaje profundamente humano.
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