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El cuerpo también siente el amor (y el desamor)

El amor y el desamor no solo se viven emocionalmente: también impactan el cuerpo. Descubre cómo las relaciones afectan tu salud física y mental.

Redacción Más Sana

El amor no es solo una emoción. Es una experiencia biológica. Acelera el corazón, altera el sueño, cambia el apetito y modifica incluso la forma en que respiramos. Y cuando termina, el cuerpo también lo sabe.

Para quienes nacieron entre 1985 y 2000 —generaciones más conscientes de la salud mental, pero también expuestas a vínculos intensos y cambiantes— entender que el cuerpo siente el amor (y el desamor) es clave para cuidar el bienestar integral.

Lo que ocurre en el cuerpo cuando te enamoras

En las primeras etapas del enamoramiento, el cerebro libera dopamina, oxitocina y serotonina, neurotransmisores relacionados con placer, apego y bienestar. Esto explica por qué:

  • Aumenta la energía.
  • Disminuye el apetito.
  • Se acelera el ritmo cardíaco.
  • Mejora el estado de ánimo.
  • Se intensifica la atención hacia la otra persona.

El amor activa circuitos cerebrales similares a los de recompensa. Por eso puede sentirse eufórico.

El impacto físico del desamor

Cuando una relación termina, el sistema nervioso experimenta una especie de abstinencia emocional. La caída en los niveles de dopamina y oxitocina puede generar síntomas físicos reales:

  • Opresión en el pecho.
  • Dolor estomacal.
  • Insomnio.
  • Fatiga constante.
  • Cambios en el apetito.
  • Tensión muscular.

No es exageración. Estudios en neurociencia han mostrado que el dolor emocional activa regiones cerebrales similares a las del dolor físico.

Por eso el “corazón roto” no es solo una metáfora.

Estrés relacional y cuerpo en alerta

Las relaciones inestables o conflictivas mantienen el cuerpo en estado de alerta. El cortisol —hormona del estrés— puede elevarse cuando hay discusiones frecuentes, celos intensos o miedo al abandono.

A largo plazo, este estrés relacional puede afectar:

  • Sistema inmunológico.
  • Calidad del sueño.
  • Digestión.
  • Concentración.
  • Regulación emocional.

El cuerpo no distingue entre una amenaza física y una amenaza emocional sostenida.

Cuando el amor también sana

Así como el desamor impacta negativamente, los vínculos seguros pueden fortalecer la salud física y mental. La sensación de apoyo emocional reduce el estrés, mejora la regulación del sistema nervioso y favorece hábitos saludables.

Sentirse acompañado disminuye la activación constante de alerta y promueve estados de calma.

En términos biológicos, el amor seguro regula.

Escuchar las señales físicas

Muchas personas entre los 25 y 40 años han aprendido a identificar emociones, pero no siempre conectan esas emociones con lo que el cuerpo manifiesta.

Dolores frecuentes, cansancio persistente o tensión corporal pueden estar relacionados con dinámicas afectivas desgastantes.

Preguntarse “¿qué estoy sintiendo y dónde lo siento?” es un ejercicio de conciencia corporal que fortalece la salud emocional.

Integrar mente y cuerpo

La separación entre salud física y salud mental es cada vez menos sostenible. El bienestar integral implica reconocer que lo que ocurre en una relación no se queda solo en pensamientos.

El amor puede elevar la energía, pero también puede agotar. El desamor puede doler, pero también puede abrir espacio para procesos de sanación.

Cuidar el cuerpo después de una ruptura —dormir, hidratarse, mantener rutinas, buscar apoyo terapéutico— no es superficial. Es parte del proceso de recuperación emocional.

Porque el cuerpo también siente el amor. Y cuando se atiende con conciencia, también puede sanar del desamor.


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