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CAETO BUAP: cuando el bienestar animal y la salud emocional se encuentran

En medio de una creciente preocupación por la salud mental de las y los jóvenes universitarios, la BUAP ha apostado por una estrategia innovadora que combina ciencia, empatía y respeto por la vida animal. El Centro de Apoyo Emocional y Terapia Ocupacional con Animales (CAETO) no solo brinda acompañamiento psicológico a estudiantes, sino que también se ha convertido en un referente de bienestar integral para los perros que participan como coterapeutas.

Creado por iniciativa de la rectora Lilia Cedillo, el CAETO parte de una visión clara: la salud emocional no puede construirse sin un entorno ético, seguro y humano, tanto para las personas como para los animales. En este espacio, psicólogos y especialistas trabajan de la mano con perros entrenados que, lejos de ser herramientas terapéuticas, son aliados vivos con necesidades, emociones y límites.

Las historias de los coterapeutas caninos reflejan esa filosofía. Siete de cada diez perros que hoy acompañan a estudiantes fueron rescatados de contextos de abandono o violencia. Su integración al programa no solo implicó entrenamiento, sino un proceso de recuperación física y emocional que continúa día a día.

Desde las 6:30 de la mañana, los perros inician su rutina con actividades recreativas mientras se limpian sus espacios. Su salud es vigilada de manera permanente: cuentan con esquemas de vacunación y desparasitación periódicos, estudios médicos anuales y revisiones físicas constantes. La alimentación balanceada, los suplementos, el cuidado en temporadas de calor o frío y el respeto a sus horarios de descanso forman parte de un protocolo que prioriza su bienestar.

Las sesiones terapéuticas también tienen límites claros. Cada perro participa únicamente en un número controlado de salidas diarias, siempre bajo la observación de que se encuentren motivados y tranquilos. Si un animal muestra señales de cansancio o estrés, la actividad se detiene.

Para los estudiantes, el impacto es profundo. El contacto con los perros coterapeutas ha demostrado reducir niveles de ansiedad, mejorar la concentración, fortalecer habilidades sociales y fomentar la empatía y la responsabilidad. No se trata solo de aliviar el estrés académico, sino de generar vínculos que humanizan la experiencia universitaria.

“Tenemos la responsabilidad de garantizar un manejo integral que permita desarrollar las cinco libertades de los animales. Ellos deben disfrutar estar con nosotros”, subraya Héctor Moisés Álvarez Peral, coordinador del CAETO.

Así, el CAETO se posiciona como un modelo donde el cuidado emocional, la ética animal y la innovación universitaria convergen. Un espacio que no solo transforma la vida de quienes buscan apoyo, sino también la de aquellos que, con cuatro patas y una historia de resiliencia, acompañan cada proceso de sanación.

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