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¿Cómo reconocer la depresión a tiempo? Entrevista con la psicóloga Patricia Niño, del DIF Puebla Capital

Durante años, la depresión ha sido asociada con una imagen estereotipada: una persona aislada, sin energía, atrapada en la cama y desconectada del mundo. Sin embargo, esta idea no solo es incompleta, sino peligrosa, advierte la psicóloga Patricia Niño, especialista del DIF Puebla Capital, ya que invisibiliza a miles de personas que viven con depresión sin dejar de “funcionar” socialmente.

“La depresión no tiene una sola cara”, explica la especialista. “Hay personas que siguen trabajando, conviviendo, riendo, incluso siendo el ‘alma de la fiesta’, pero que en la soledad de su habitación enfrentan una tristeza profunda, una sensación de vacío o un abismo emocional”.

Muchos tipos de depresión, un mismo riesgo

De acuerdo con Patricia Niño, hablar de depresión implica reconocer que existen diversos tipos y manifestaciones. Entre ellas se encuentran la depresión recurrente —con recaídas constantes—, la depresión mayor, donde aparece un profundo sinsentido de vida, y la depresión posparto, en la que influyen de manera determinante los cambios hormonales y químicos del cerebro.

“No hay un solo factor que detone la depresión”, subraya. “Es una suma de elementos: la carga genética, el contexto en el que vive la persona, los problemas que atraviesa, su red de apoyo y también sus características de personalidad”.

Este último punto es clave: no todas las personas expresan su malestar de la misma forma. Mientras algunas pueden verbalizar lo que sienten, otras —sobre todo quienes son más introvertidas— guardan su dolor, lo que dificulta su detección temprana.

¿Tristeza pasajera o depresión?

Una de las preguntas más comunes es cómo distinguir un “bajón” emocional de una depresión clínica. La psicóloga lo explica con claridad: la duración y el impacto en la vida diaria marcan la diferencia.

“Las emociones deben ir y venir. Un estado de ánimo bajo puede aparecer, pero no quedarse”, señala. Cuando la tristeza, el desinterés o el cansancio emocional se prolongan por más de seis meses, ya no se trata de algo normal. En ese punto, se habla de un problema clínico que requiere atención profesional.

Las señales de alerta incluyen la pérdida de interés por actividades que antes generaban placer, dificultad para mantener rutinas básicas como bañarse, hacer ejercicio o socializar, y un aislamiento progresivo. “Hoy no quiero ir, está bien. Pero si cada semana dejo de ver a mi familia, dejo de hacer deporte, dejo de convivir, ahí ya hay focos rojos”, advierte.

El papel de los pensamientos intrusivos

Otro indicador importante es el cambio en la forma de pensar. Patricia Niño explica que, en la depresión, los pensamientos negativos dejan de ser pasajeros y se vuelven insistentes.

“Antes un pensamiento venía y se iba. Ahora se queda, da vueltas, se vuelve intrusivo y catastrófico”, describe. Estos pensamientos suelen anticipar escenarios negativos extremos, aun cuando no exista evidencia real de que vayan a ocurrir, lo que incrementa la ansiedad y el sufrimiento emocional.

Hablar salva, acompañar sostiene

Reconocer la depresión a tiempo puede marcar la diferencia entre una atención oportuna y un deterioro mayor de la salud mental. Por ello, la especialista enfatiza la importancia de hablar del tema sin estigmas, fortalecer las redes de apoyo y buscar ayuda profesional cuando algo “ya no se siente como antes”.

“La depresión no siempre grita, muchas veces susurra”, concluye Patricia Niño. Escuchar esas señales, propias o de quienes nos rodean, es el primer paso para cuidar la salud mental y recordar que pedir ayuda no es debilidad, sino un acto de valentía.

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