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Apegos y pantallas: Navegando relaciones en la era del ghosting

En la era digital, las relaciones interpersonales se viven con un clic de distancia, pero también con un riesgo creciente: el ghosting, la desaparición repentina de alguien con quien se mantiene contacto. Desde amistades hasta romances, esta práctica puede afectar seriamente la estabilidad emocional de quienes la sufren, y su impacto está estrechamente ligado a los estilos de apego que desarrollamos desde la infancia.

EL PAPEL DE LOS ESTILOS DE APEGO

Los psicólogos identifican tres patrones principales de apego que condicionan cómo nos relacionamos:

  • Apego ansioso: quienes lo presentan suelen buscar constante validación y temen el abandono. En la era digital, un “visto” sin respuesta puede generar ansiedad intensa y pensamientos recurrentes sobre la pérdida o el rechazo.
  • Apego evitativo: estas personas tienden a mantener distancia emocional y pueden resistirse al compromiso. En la comunicación digital, el ghosting no les afecta tanto, aunque también puede reforzar su tendencia a desconectarse de los vínculos afectivos.
  • Apego seguro: quienes lo poseen suelen manejar mejor la incertidumbre y tienen confianza en sus relaciones. Pese a recibir un ghosting, suelen procesarlo con mayor resiliencia, equilibrando la vida online y offline.

LA COMUNICACIÓN DIGITAL: ENTRE CONEXIÓN Y ESTRÉS

Las aplicaciones de mensajería y redes sociales permiten contacto constante, pero también aumentan la exposición a malentendidos, expectativas no correspondidas y rupturas abruptas. Según estudios recientes, la inmediatez digital intensifica la ansiedad en personas con apego ansioso y puede generar ciclos de búsqueda y rechazo que afectan la autoestima.

Expertos recomiendan estrategias como establecer límites clarosreducir la sobreexposición a notificaciones y cultivar interacciones cara a cara, incluso en amistades o romances virtuales, para proteger la salud emocional.

CONSTRUYENDO RELACIONES MÁS SÓLIDAS

Comprender nuestro estilo de apego y cómo interactuamos en entornos digitales puede ser clave para mejorar vínculos afectivos y amistosos. Psicólogos sugieren:

  1. Reflexionar sobre patrones personales: reconocer si reaccionamos con ansiedad, evitación o seguridad ante la incertidumbre digital.
  2. Establecer expectativas realistas: aceptar que no todas las respuestas serán inmediatas y que el silencio no siempre implica rechazo.
  3. Priorizar la calidad sobre la cantidad: cultivar relaciones significativas fuera de las pantallas.

En un mundo donde los likes, mensajes y vistas parecen determinar nuestra valía, aprender a equilibrar la conexión digital con la salud emocional es más urgente que nunca. Las relaciones, después de todo, no deberían medirse en notificaciones, sino en confianza, respeto y reciprocidad.

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