
Con la llegada de la temporada invernal, las enfermedades respiratorias se incrementan de manera significativa, representando un riesgo mayor para la población vulnerable, como adultos mayores, niños, personas embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas. Este año, la alerta se intensifica ante la circulación de la nueva variante de influenza H3N2, conocida por su alta capacidad de contagio y que ha generado preocupación a nivel nacional e internacional.
Las autoridades sanitarias, incluyendo la Secretaría de Salud Federal, han enfatizado que, aunque esta cepa no representa una mortalidad superior a la de la influenza estacional, su propagación puede saturar hospitales y complicar casos en grupos de riesgo. Por ello, se recomienda encarecidamente la vacunación, que se mantiene como la medida más efectiva para prevenir complicaciones graves.
Además de la vacunación, se destacan medidas preventivas sencillas pero efectivas:
- Higiene constante de manos, con agua y jabón o gel antibacterial.
- Uso de cubrebocas en lugares concurridos, especialmente centros de salud y transporte público.
- Evitar contacto cercano con personas enfermas y mantener ventilados los espacios interiores.
Expertos reiteran que la combinación de vacunación, prevención y autocuidado es la mejor estrategia para reducir el impacto de la temporada invernal en la salud pública. La población debe acudir a los centros de salud a recibir la vacuna y seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias para protegerse y proteger a quienes los rodean.
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