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No soy tu mamá: cuando la nula masculinidad confunde a la pareja con la figura materna

Especialistas recomiendan que la solución no sea imponer un rol maternal sobre la pareja, sino fomentar la responsabilidad afectiva y el desarrollo emocional individual.

Redacción Más Sana

La frase “No soy tu mamá” ha ganado fuerza en debates de pareja y redes sociales como una advertencia sobre un fenómeno creciente en relaciones contemporáneas: la confusión entre pareja y figura materna, originada en la falta de desarrollo emocional y de masculinidad en algunos hombres.

Expertos en psicología de pareja explican que cuando uno de los miembros de la relación carece de habilidades afectivas y emocionales básicas, suele depender de la otra persona para cubrir necesidades que no ha aprendido a gestionar de manera autónoma. En estos casos, la mujer asume roles de cuidado extremo, toma de decisiones y guía emocional, reproduciendo dinámicas propias de una relación madre-hijo.

La psicoterapeuta Claudia Méndez detalla: “Cuando la masculinidad no se ha construido de manera sana, algunos hombres proyectan sus inseguridades y carencias en la pareja, esperando protección, organización y resolución de problemas como si fuera una madre. Esto genera un desgaste emocional profundo y desigualdad afectiva”.

El fenómeno no solo afecta la dinámica de pareja, sino que también repercute en la autoestima, la independencia emocional y la satisfacción de ambos miembros. Según estudios recientes, las parejas donde predominan estas conductas muestran altos niveles de estrés, conflictos constantes y riesgo de ruptura, especialmente cuando no se establecen límites claros.

Especialistas recomiendan que la solución no sea imponer un rol maternal sobre la pareja, sino fomentar la responsabilidad afectiva y el desarrollo emocional individual. Esto implica terapia, educación emocional y comunicación clara para construir relaciones equitativas, donde cada miembro pueda ser autónomo y afectivamente competente.

En la práctica cotidiana, la frase “No soy tu mamá” se convierte en un límite necesario y un llamado a que la pareja reconozca la importancia de asumir sus propias emociones y responsabilidades, evitando la sobrecarga y promoviendo relaciones más sanas y equilibradas.

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