
Actividades como la alimentación consciente, el ejercicio por salud y el descanso adecuado se convierten en objetivos, más que alcanzar un ideal visual.
Redacción Más Sana
El movimiento “body neutrality” gana fuerza como alternativa al enfoque de la positividad corporal, que en ocasiones puede resultar tóxica al imponer estándares de felicidad y aceptación que no reflejan la realidad de muchas personas.
A diferencia de la positividad corporal, que insta a amar el cuerpo sin condiciones, el body neutrality propone centrarse en la funcionalidad y el bienestar del cuerpo, más que en su apariencia. Esto permite aceptar las diferencias físicas, reducir la presión social y fomentar una relación más saludable con uno mismo.
Expertos en psicología señalan que este enfoque puede ayudar a disminuir la ansiedad y la culpa asociadas con la imagen corporal, promoviendo hábitos de cuidado sin vincularlos a la estética. Actividades como la alimentación consciente, el ejercicio por salud y el descanso adecuado se convierten en objetivos, más que alcanzar un ideal visual.
Usuarios en redes sociales han compartido su experiencia adoptando esta filosofía, reconociendo que aprender a valorar lo que el cuerpo permite hacer genera bienestar emocional y físico, al tiempo que evita la frustración constante de compararse con estándares irreales.
El body neutrality se perfila así como una herramienta de autoaceptación realista, que invita a vivir en armonía con el cuerpo, sin presiones externas ni discursos de perfección, promoviendo una visión de cuidado integral que prioriza la salud y la funcionalidad sobre la apariencia.
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