
Además, la música estimula áreas del cerebro vinculadas con la memoria, lo que es especialmente beneficioso para personas con Alzheimer o demencias.
Redacción Más Sana
La música no solo es un arte o una forma de entretenimiento; cada vez más estudios científicos confirman que tiene un efecto profundo en el bienestar emocional, mental y físico de las personas. El poder terapéutico de la música ha sido utilizado desde tiempos antiguos, y hoy en día se reconoce como una herramienta valiosa en terapias clínicas y de salud mental.
Especialistas en musicoterapia señalan que escuchar o crear música puede reducir el estrés, aliviar la ansiedad, mejorar el estado de ánimo y favorecer la concentración. En hospitales y centros de rehabilitación, la música se usa para ayudar a pacientes a manejar el dolor, superar traumas e incluso acelerar procesos de recuperación física.
El ritmo, la melodía y las letras pueden conectar con las emociones más profundas, permitiendo que las personas expresen sentimientos difíciles de comunicar con palabras. Además, la música estimula áreas del cerebro vinculadas con la memoria, lo que es especialmente beneficioso para personas con Alzheimer o demencias.
En un mundo cada vez más acelerado y lleno de retos, la música emerge como un aliado accesible y poderoso para cuidar la salud integral, mostrando que su influencia va mucho más allá del simple placer auditivo.
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