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Bebidas energéticas: alerta sobre sus riesgos y el consumo en menores

En México, se estima que más de 300 mil menores consumen bebidas energéticas de forma regular.

Redacción Más Sana

En medio de un creciente debate sobre salud pública, las bebidas energéticas han pasado de ser productos de moda a convertirse en motivo de preocupación médica y legislativa. Su consumo entre adolescentes ha aumentado significativamente, lo que ha encendido las alarmas por los efectos adversos que pueden provocar en una etapa clave del desarrollo físico y mental.

¿Qué contienen y por qué preocupan?

Las bebidas energéticas son productos no alcohólicos formulados con ingredientes estimulantes como cafeína, taurina, guaraná, ginseng, glucuronolactona y vitaminas del grupo B, además de altas cantidades de azúcar y aditivos. Están diseñadas para aumentar el estado de alerta, la concentración y la energía física o mental, pero su impacto en menores puede ser contraproducente.

Especialistas advierten que su ingesta frecuente puede provocar:

  • Insomnio, ansiedad y nerviosismo
  • Arritmias, hipertensión y microinfartos
  • Deshidratación y riesgo de colapso físico
  • Alteraciones en el estado de ánimo y la concentración
  • Dependencia emocional o conductual

¿Por qué no se recomiendan para menores?

El sistema nervioso y cardiovascular de niñas, niños y adolescentes aún está en desarrollo, lo que los hace más vulnerables a los efectos de estos compuestos. Además, el consumo excesivo de azúcares simples —hasta 60 gramos por lata— supera ampliamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sugiere no rebasar los 25 gramos diarios.

La UNICEF también ha llamado a regular la promoción de productos no saludables dirigidos a menores, señalando que la publicidad agresiva y la falta de regulación aumentan el riesgo de consumo indiscriminado.

Iniciativa legislativa en México

Ante este panorama, el diputado Ricardo Monreal Ávila presentó una iniciativa para reformar la Ley General de Salud, con el objetivo de prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de edad. La propuesta contempla sanciones de hasta 226 mil pesos para quienes incumplan la disposición.

La medida busca replicar regulaciones ya existentes en países europeos como Lituania, donde se ha restringido el acceso a estos productos por sus efectos nocivos. En México, se estima que más de 300 mil menores consumen bebidas energéticas de forma regular.

El debate está abierto: ¿se trata de una medida restrictiva o de una estrategia necesaria para proteger la salud infantil? Lo cierto es que, más allá del marketing y la popularidad, las bebidas energéticas representan un riesgo que no debe subestimarse.

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