
Cada tipo de ejercicio requiere un tipo de calzado específico. Usar tenis inadecuados para correr o entrenar en gimnasio afecta la alineación del cuerpo y puede provocar molestias en rodillas, tobillos o espalda.
Redacción Más Sana
Mantenerse activo físicamente es esencial para una vida saludable, pero hacerlo sin las precauciones adecuadas puede traer consecuencias indeseadas. Desde esguinces hasta desgarres musculares, las lesiones deportivas son más comunes de lo que se piensa, especialmente cuando se realiza ejercicio sin técnica, preparación o conciencia corporal.
Si estás iniciando una rutina o llevas tiempo entrenando, es fundamental saber cómo prevenir lesiones para que tu esfuerzo no se vea interrumpido por el dolor o la recuperación. Aquí te compartimos las claves básicas para ejercitarte con seguridad.
1. Calentamiento: el primer paso obligatorio
Uno de los errores más comunes es comenzar a hacer ejercicio sin calentar. El calentamiento prepara al cuerpo, activa la circulación y flexibiliza músculos y articulaciones. Basta con 5 a 10 minutos de movimientos suaves, como caminar rápido, saltar cuerda o hacer movilidad articular, para prevenir desgarres o contracturas.
2. Técnica correcta antes que peso o intensidad
Intentar levantar más peso o correr más rápido sin dominar la técnica es una receta para las lesiones. Aprender la forma adecuada de cada movimiento —ya sea al hacer sentadillas, planchas o ejercicios de fuerza— es vital. Si es necesario, consulta con un entrenador o fisioterapeuta para corregir posturas.
3. Escucha a tu cuerpo y respeta tus límites
El dolor agudo o persistente no debe ignorarse. Aunque un poco de incomodidad es normal al hacer ejercicio, el dolor es una señal de advertencia. Saltarse días de descanso, no dormir bien o sobreentrenar puede debilitar al cuerpo y aumentar el riesgo de lesiones por sobreuso.
4. Elige el calzado adecuado
Cada tipo de ejercicio requiere un tipo de calzado específico. Usar tenis inadecuados para correr o entrenar en gimnasio afecta la alineación del cuerpo y puede provocar molestias en rodillas, tobillos o espalda.
5. Hidrátate y aliméntate bien
Un cuerpo mal hidratado o sin energía es más propenso a lesiones. La nutrición e hidratación antes y después del ejercicio contribuyen a la recuperación muscular, reducen la fatiga y mejoran el rendimiento.
6. No olvides estirar
El estiramiento posterior al ejercicio ayuda a mantener la flexibilidad, reduce la tensión muscular y previene rigidez. Dedica al menos 10 minutos después de tu rutina para elongar suavemente los músculos que trabajaste.
7. Introduce variedad en tus entrenamientos
Hacer siempre el mismo tipo de ejercicio sobrecarga ciertos músculos y articulaiones. Alternar entre cardio, fuerza, movilidad y descanso activo es clave para mantener un cuerpo equilibrado y reducir el riesgo de fatiga muscular localizada.
Conclusión
Hacer ejercicio debe ser un hábito para mejorar tu calidad de vida, no una fuente de lesiones. Con preparación, conciencia y constancia, puedes disfrutar de todos sus beneficios sin poner en riesgo tu cuerpo. Recuerda: entrenar con inteligencia vale más que entrenar con prisa.
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