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La peligrosa aventura de una mala dieta

3.jpgLulú Farrera / DIRECTORA DE SALUD INTEGRAL INTELIGENTE (SII)

La obsesión por los regímenes alimenticios drásticos, extraños y peligrosos, que prometen resultados rápidos y mágicos, no es un tema de actualidad. Durante por lo menos mil años la gente los ha seguido, poniendo en peligro su salud, su vida y —paradójicamente–, su futura capacidad de adelgazar. A continuación, mencionaremos algunas de las peores dietas:

1. La dieta de las bolitas de algodón. Consiste en empapar pequeñas esferas de algodón en infusiones o batidos, para luego tragarlas, en la creencia de que llenan el estómago y provocan saciedad. Pero el algodón no es una sustancia comestible y puede provocar terribles obstrucciones en el aparato digestivo.

2. La dieta de la solitaria. Indica el consumo de huevecillos del parásito conocido como solitaria, para que eclosionen en el intestino. Una vez que el parásito se desarrolle consumirá gran parte de los nutrientes ingeridos, hasta que la persona alcance su peso deseado y luego ingiera un medicamento para matar al terrorífico inquilino. Sin embargo, la solitaria libera toxinas que generan problemas de la vista, meningitis, epilepsia y demencia.

3. La dieta de Hollywood (o “de la toronja”). Las estrellas del cine y aspirantes a la fama la han seguido desde los años 30 hasta nuestros días. Su argumento es que la toronja contiene una sustancia que, al ser ingerida junto con proteínas, ayuda a quemar las grasas y a bajar de peso; sin embargo, este régimen restringe mucho la ingestión de calorías, así que la pérdida de peso es un resultado lógico y no un efecto del fruto cítrico. Los expertos aseguran que la mayor parte del peso perdido son líquidos, y que los kilos que se bajan se recuperan en cuanto se suspende la dieta. Además, la toronja puede interactuar mal con algunos fármacos, entre ellos los que se recetan para la hipertensión.

4. La dieta de “La Bella Durmiente”. Se dice que Elvis Presley la usó en los años 50. Es muy sencilla: duermes las 24 horas del día, los siete días de la semana (consumiendo pastillas para dormir), y no comes nada. El “pero” es que sedarse innecesariamente rara vez tiene un buen final. Puede provocar adicción, incluso la muerte, y después de todo, cuando la persona por fin despierta, lo hace con un hambre atroz.

5. La dieta del aire. Consiste en poner alimentos en un plato, cortarlos y llevárselos a la boca… ¡pero sin comerlos! Eso sí, puedes ingerir “sopa de agua”. Le podríamos dar otro nombre: la dieta de la inanición. ¡Es verdad, hay gente que muere tratando de vivir sólo de aire! ¡No lo intentes!

Aunque las anteriores dietas te parezcan tentadoras, nunca las sigas, pues todas se basan en falsas promesas y son potencialmente muy peligrosas.

La alimentación es muy importante porque a través de ella se le brindan al cuerpo todos los nutrientes que requiere para funcionar en óptimas condiciones. Si quieres seguir un régimen, ponte en manos de un nutriólogo experto para que tu salud no corra un riesgo innecesario.

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