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El equilibrio entre dar y recibir

SAGRARIO GRANDE / Yugadharma

Si observas con cuidado la naturaleza, verás que todos los seres vivos dan y reciben, pues ese equilibrio permite que el flujo creador siga expresándose. Con el ser humano sucede lo mismo, así que si quieres alcanzar la grandeza, aplica este principio de la naturaleza.

Dar implica recibir. Si sólo damos, pero no somos capaces de recibir, es un signo de que tenemos una baja autoestima y además fomentamos que los demás se comporten con egoísmo. Si sólo recibes y no das, será un signo de que ese egoísmo está creciendo en ti, porque dar nos ayuda a multiplicar la bondad, el amor, la compasión y la comprensión con los demás. Así, este intercambio de dar y recibir es sano para todos, nos hace más humanos y más conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor. También hace que nuestra energía se mueva, y si ésta fluye nuestro ser estará en equilibrio.

Por todo lo anterior te invito a practicar el arte de dar y recibir en esta época navideña. No necesitas tener dinero, porque con una simple frase o un abrazo crearás un momento que perdurará para siempre.

Human open two empty hands with palms up. Ask Pose Seek Beg Help

Te comparto un cuento: David recibió de su hermano un lujoso automóvil como regalo. Cuando se disponía a estrenarlo, se encontró con un niño que admiraba su coche. “Señor… ¿este es su coche?”, le preguntó. “Sí, es mío, mi hermano me lo regaló”, fue la respuesta. El chico le reviró: “¿Quiere decir que su hermano se lo regaló y a usted no le costó nada?”… y luego se quedó pensativo, hasta que exclamó “¡Cómo me gustaría…!” David creyó adivinar cómo completaría el niño su frase: “…tener un hermano como el suyo”, pero lo que escuchó fue: “…poder ser un hermano como el suyo”. Asombrado, lo invitó a dar un paseo en el auto, lo que el chico aceptó de inmediato.

Después de un corto paseo, el niño lo miró con sus ojos chispeantes y le pidió: “Señor… ¿no le importaría que pasáramos frente a mi casa?”. Él sonrió, creyendo saber que el muchacho quería lucirse ante sus vecinos, pero nuevamente se equivocó. “¿Puede detenerse en esos escalones?”, le preguntó. Bajó, subió corriendo y pronto regresó, trayendo consigo a su hermanito minusválido.

Lo sentó en el primer escalón, haciéndolo mirar el coche. “¿Lo ves, Juan? Allí está, como te lo dije… el hermano de ese señor se lo regaló, a él no le costó ni un centavo. ¡Algún día yo te voy a comprar uno igualito! Entonces podrás ver por ti mismo todas las cosas bonitas que te he contado”.

David, conmovido, bajó del coche y subió a Juan en el asiento delantero. El hermano mayor, con sus ojos radiantes, se subió tras de él y los tres comenzaron un paseo memorable. Y ese día David comprendió que es más hermoso dar que recibir.

Nunca lo olvides: dar amor, dar esperanza, dar ánimo… dar sin pedir nada a cambio, es un regalo. Decidamos ser personas predispuestas a dar a todos los que así lo necesitan, ya que una simple actitud puede cambiar una vida.

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