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EDITORIAL ¿Cuentas con un plan de contingencia para tu vida?

Arma este plan cuando estés bien, pues para que funcione debe ser 100% preventivo.

ÉRIKA RIVERO ALMAZÁN / Editora de Más Sana

Toda gran empresa que se jacte de serlo cuenta con un plan de contingencia, que incluye una serie de medidas preventivas, predictivas y reactivas ante una situación de emergencia que ayudará a disminuir las consecuencias negativas.

Si existe esta detallada planificación en tu empresa o en la que trabajas… ¿no te parece increíble que la gran mayoría de nosotros no contemos con un plan de contingencia para nuestra propia vida?

Un plan de contingencia te ayuda a recuperarte más rápidamente de cualquier eventual caída, sea emocional, física y hasta económica. Es el as bajo tu manga cuando el juego está perdido (o crees que lo está), y por lo tanto garantizará la continuidad del funcionamiento de tu vida ante cualquier eventualidad.

Es importante que armes este plan cuando estás bien, cuando nada malo te haya pasado; es decir, para que funcione debe ser 100% preventivo.

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En la informática, un plan de contingencia es un programa alternativo para que una empresa pueda recuperarse de un desastre informático y restablecer sus operaciones con rapidez. Estos planes también se conocen por la sigla DRP (del inglés Disaster Recovery Plan).

Un programa DRP incluye un plan 1, de respaldo (que se realiza antes de la amenaza); un plan 2, de emergencia (que se aplica durante la amenaza), y un plan 3, de recuperación (con las medidas para aplicar una vez que la amenaza ha sido controlada).

Para el plan 1 debemos preguntarnos qué acciones estoy realizando para mantener mi salud emocional, física, mental y económica. Haz una lista y revísala. ¿Falta algo? ¿Es necesario agregar otras medidas? ¿Es el momento ideal para implementarlas? Por ejemplo, iniciar con un 10% de tu sueldo una cuenta de ahorro, ampliar tus horarios para hacer ejercicio, levantarte más temprano para desayunar en casa, iniciar una meditación diaria de 5 minutos para limpiar y serenar tu mente… ¡en fin! Es importante que en esta etapa de prevención hagas una lista de las cosas, actividades y personas que podrían ayudarte a salir de una depresión o pérdida.

En el plan 2 sometes a prueba toda tu preparación y puedes pedir ayuda, dependiendo del caso: al psicólogo, a un asesor en tu profesión, al médico o a tu familia y amigos. Date los permisos necesarios para atravesar una etapa de duelo. Analiza la lista que hiciste en el plan 1 y llévalo a cabo.

En el plan 3 calculas el tiempo para recuperarte de tu pérdida. Si bien podrías tardarte más tiempo de lo programado, tampoco lo demores. En esta etapa mides cuánto te hace falta para recobrar la estabilidad que tenías antes. ¡No ceses hasta encontrar el fiel de la balanza de tu vida!

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