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El padre, un gran alimento para la vida

“No es la carne ni la sangre lo que nos convierte en padres e hijos, sino el corazón” (Friedrich Von Schiller)

LULÚ FARRERA / Directora de Salud Integral Inteligente

Indudablemente en la actualidad hay cada vez más familias que se están separando y/o disgregando, con la consecuencia de más madres o padres que afrontan solos la crianza de sus hijos, ya sea porque así lo han elegido o por circunstancias ajenas a su voluntad. Sin embargo, los roles que juega cada progenitor felizmente también han cambiado.

Father and son preparing food together in kitchen

Los hombres ya no tienen la responsabilidad exclusiva del sustento de un hogar, y han pasado de ser meros auxiliares a figuras presentes, cercanas y activas en la crianza de los hijos.

 EL padre, por lo tanto, también nutre y alimenta; aunque no pueda dar el pecho, sí puede pasar noches en vela, reír, sufrir y preocuparse por ese niño que es parte de su ser, aunque no haya crecido en su interior. Por lo tanto, ha de concientizar la importancia de nutrir no sólo físicamente, sino también amando y guiando para dejar huella en la vida de su prole.

Sea como sea, si eres un padre ausente, desvalorizado, idealizado o adecuado, recuerda que ser padre implica no sólo traer hijos al mundo, sino enfrentar esa labor con responsabilidad, madurez y valentía.

Es innegable, pues, la importancia de la

Gingerbread family

figura paterna, quien debe entender, a pesar de las circunstancias que lo rodeen, que un niño está hecho de carne y huesos, de necesidades, de un corazón que late con mucha fuerza y de un cerebro que busca y requiere estar interconectado con él y con su entorno.

Padres… ¿podrían entender, entonces, que necesitan aportar alimentos y nutrientes que van mucho más allá de la leche materna?

El alimento que un padre debe dar impactará en esa dimensión tan íntima y personalísima de cada uno de nosotros, donde encontramos nuestras emociones, miedos y limitaciones, pero también nuestros valores.

Nunca olvides que un padre real no es un “niño grande” que disfruta jugando y haciendo reír a su hijo, sino un adulto que sea capaz de entender sus propias emociones para poder comprender las de los demás, seguro de sí mismo, valiente y siempre preocupado por dar seguridad, aliento y afecto a su hijo, para convertirlo en el futuro en un adulto libre, maduro y capaz de dar y recibir felicidad.

Los nutrientes que un padre debe aportar

  1. Disponibilidad emocional. Capacidad de leer, entender, atender y responder las necesidades físicas y emocionales del hijo, e intuir como está o se siente.
  2. Mirada paterna siempre atenta, cercana, valiosa y llena de afecto.smiling baby eating food
  3. Participación. No sólo significa estar, sino hacer sentir. Ser un negociador y escucha incomparable.
  4. Inspiración. Abrir nuevos mundos para auto descubrirse, transmitiendo pasiones y valores a través de libros, música, la naturaleza…
  5. Amor incondicional. El sentimiento y acción de querer el bien de la otra persona por sobre todas las cosas y sin importar las consecuencias.

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